30.12.16


¿Feliz Año 2017? Sí, lo más posible

Alfredo Stecher


Siempre tiene sentido desear un feliz año, para los demás y para uno mismo, aunque las probabilidades de que resulte así no parezcan muy altas para mucha gente. Lo peor es dejar que el pesimismo nos domine, lo que es la mejor receta para obtener que el año sea menos feliz. El optimismo, ver el vaso medio lleno, puede contribuir a que resulte más feliz que lo esperado o temido.

¿Qué es lo mejor posible?
Que en lo personal estemos libres de catástrofes y grandes angustias económicas y de salud, así como en las relaciones personales, y que podamos hacer con éxito y satisfacción lo que nos toca y lo que queremos hacer, en un marco de relaciones humanas gratificantes, y logremos sobreponernos bien a los problemas y reveses que nos puedan suceder, lo que deseo a mis lectores.
Sin orden de priorización, señalo tendencias positivas reales que hay que reforzar o evitar que se debiliten:
          Que continúen exitosamente los innumerables esfuerzos para lograr un mundo mejor, para lo cual la humanidad nunca ha tenido tantos conocimientos y herramientas, y que se generalice la conciencia de que, con todos sus en parte terribles defectos, ya es un mundo mejor que en cualquier momento previo del desarrollo de la humanidad, con menos pobreza, menos desnutrición crónica, mayor esperanza de vida, menor porcentaje de muertes por enfermedades, menos víctimas de guerras y delincuencia, con impresionantes avances y ritmo de avance de las ciencias y tecnologías, y con un enorme florecimiento cultural que integra lo mejor de la cultura pasada, por lo que vale la pena cuidar lo alcanzado y tomarlo como base para seguir avanzando.
          Que se continúe removiendo obstáculos al desarrollo de la humanidad e impidiendo que aumenten.
          Que nuestras sociedades se vuelvan más inclusivas, más solidarias y con oportunidades para todos, cada vez más sustentables o sostenibles, y que nuestros Estados lo fomenten.
          Que se profundice y generalice la crítica de lo negativo de grandes empresas y empresas en general, así como de los científicos, políticos y funcionarios, pero con conciencia de que la mayoría son también parte de la solución y que hay cambios positivos en su seno y en sus conciencias.
          Que nuestros Estados mejoren su orientación y desempeño, contrarrestando las incompetencias, la desidia, la falta de vocación de servicio público, el burocratismo y la corrupción en su seno, y que, como sociedades, cuestionemos los fundamentalismos tanto del libre mercado como de la preeminencia absoluta del Estado.
          Que cada estamento económico y social, en particular también el empresarial, conviertan en realidad sus proclamas sobre responsabilidades, como algunos ya están haciendo crecientemente por convicción o presión externa.
          Que el criterio para la preeminencia de intervenciones estatales, privadas o mixtas sea su eficiencia y transparencia, antes que ideológico miope.
          Que siga disminuyendo la desigualdad entre países pobres y ricos, y que, en los más desarrollados, se invierta la tendencia a un aumento de la desigualdad en su interior; que sigan disminuyendo la extrema pobreza y el hambre en el mundo, y que sigan aumentando la expectativa de vida y disminuyendo la prevalencia y la gravedad de las enfermedades curables o prevenibles, así como reduciendo el porcentaje de muertes por conflictos bélicos, homicidios y accidentes.
          Que se desarrollen y apliquen brújulas éticas positivas de diversas fuentes de inspiración, laicas o religiosas, y que se fomente un pragmatismo realista guiado por principios.
          Que en nuestro país y en el mundo aumenten su peso las diversas corrientes culturales y políticas que asumen una posición más constructiva y de visión de más largo plazo, con un compromiso firme por la paz y por el bien de la humanidad, cualquiera que sea su orientación ideológica o religiosa.
          Que aumenten las iniciativas por hacer nuestra común tierra más vivible, disminuyendo las fuentes y gravedad de contaminación, especialmente en los océanos, a la vez que ampliando y cuidando espacios para la conservación de las especies y disminuyendo los factores destructores y perturbadores.
          Que se fomente un desarrollo y aplicación responsables de medicamentos y agroquímicos, así como una revaloración realista de lo natural, sin deificarlo, tanto en prevención y curación de enfermedades como de cultivos y crianzas, y se priorice la mejora de la alimentación, con una creciente participación de entidades sin fines de lucro, estatales y supranacionales, y mayor responsabilidad de muchas grandes empresas, que ya se va dando; es fundamental respetar los tortuosos avances de las ciencias, sabiendo resistir sus lados oscuros y limitaciones, evitando lo más posible su subordinación a lo crematístico, a la vez que superar las supersticiones.
          Que vayamos logrando un equilibrio entre ciudad y campo, industrialización y agricultura, y todo lo conexo.
          Que se siga buscando y encontrado la relación más constructiva y justa entre la centralización y la descentralización, ambas indispensables.
          Que la sociedad y el Estado reconozcan y premien los méritos, el empeño y el desempeño por encima de la procedencia y los atributos formales de las personas.
          Que las políticas estatales y privadas valoren los aportes de todas las generaciones, desde la juventud hasta la tercera y cuarta edad.
          Que se diseñe e implemente políticas favorables a los intereses legítimos de asalariados, campesinos y otros trabajadores por cuenta propia, y se contribuya a una mayor tasa de éxito de emprendedores de iniciativas legítimas.
          Que se procure tener sistemas previsionales para salud, jubilación y desocupación, públicos y privados, que compensen adecuadamente a sus cotizantes y eviten situaciones de abandono.
          Que podamos beneficiarnos todos de las nuevas tecnologías y de su vertiginoso despliegue, y proteger a los grandes sectores que se están viendo perjudicados o desplazados por ellas.
          Que se vayan fortaleciendo e incrementando su impacto movimientos como los de disminución de residuos y de reciclaje, de comercio justo y de comida lenta, junto con el de ciudades sustentables, y que hagamos un uso responsable de los plásticos, con preferencia de los realmente biodegradables.
          Que aumenten la valoración de las ciencias y políticas ambientales, así como la conciencia mundial sobre la contaminación y sobre el cambio climático, más las medidas que dependen de la humanidad para frenarlo y para prevenir o aprovechar sus efectos, de modo que se mantenga los compromisos de lucha contra el cambio climático y la supervisión de su cumplimiento.
          Que en todas partes y en todos los estratos y ocupaciones sociales vaya disminuyendo el peso del sesgo economicista, especialmente fuerte tanto en el neoliberalismo como en muchas corrientes socialistas, que pone por delante los resultados económicos de toda iniciativa privada o estatal, en desmedro de las demás dimensiones de la realidad, y que se corrija el cortoplacismo con miradas de mediano y largo plazo.
          Que se consolide la globalización con una creciente libertad de movimiento de bienes, servicios, ideas y personas, y aumenten tanto la conciencia de la necesidad de compensar sus efectos negativos para amplias capas sociales, como las capacidades y las iniciativas para lograr éxitos, en particular también en la subordinación del capital financiero, en una mayor reducción de las desigualdades, comenzando por las más injustas e indignantes, y en la convergencia cultural, con respeto de las minorías de todo tipo.
          Que se refuerce y sea más eficiente la institucionalidad supranacional.
          Que se siga fortaleciendo la lucha contra los abusos de los monopolios y oligopolios, así como de los carteles de delincuentes, y que la necesaria lucha contra el abuso de drogas y la delincuencia sea encaminada adecuadamente de modo de no favorecer incrementos de la violencia y evitar injusticias.
          Que, a pesar del muy elevado nivel de endeudamiento estatal y privado a escala mundial, así como de la aún insuficiente y débil regulación del sector financiero y de la banca, logremos evitar una nueva depresión o minimizar su impacto.
          Que se avance en la superación de la antigua división entre izquierdas y derechas y se vaya consensuando la necesidad de regulaciones estatales e internacionales eficientes para el funcionamiento mejor posible de los mercados, con intervenciones de cada Estado en aquello en que es más eficiente que el sector privado o donde este requiere de un contrapeso o complemento.
          Que la positiva valoración y protección de lo propio no sean un obstáculo para una mayor y fructífera integración, entre personas, entidades, regiones y países.
          Que se reduzcan y dejen de construirse muros separadores y desintegradores como el antiguo de Berlín y las dos Alemanias, así como el presente entre EEUU y México.
          Que los conflictos entre países sean resueltos por vías pacíficas, con mediaciones y arbitrajes internacionales, y que aumenten los frenos a la proliferación de armas.
          Que disminuyan la retórica agresiva y las pequeñas provocaciones de las mayores potencias -EEUU, China y Rusia-, que eviten choques los países poderosos parcialmente alineados con ellas -como Irán, Turquía, Israel, India y Pakistán-, y que no se sumen las grandes potencias intermedias -Gran Bretaña, Francia, Alemania y Japón, dos de ellas, además de Israel, también con armamento nuclear; que la beligerancia de Trump, Putin y Xiping se vea moderada por sus dificultades económicas, aunque siga apareciendo en la retórica para uso interno.
          Que Europa mantenga su misión y logre superar los desgarramientos internos y la burocratización.
          Que sea debilitado aún más el ISIS, hacia su derrota total, y que su Yihad, como la de Al Qaeda y de otras tendencias, después de una intensificación que ya estamos viviendo, comience a extinguirse, aunque sea lentamente, en parte por una mayor resistencia desde el propio islam, al que le falta aún en gran parte recorrer el camino en que felizmente han avanzado las principales corrientes del cristianismo durante el último medio milenio, aunque no diversas sectas, en lo que la laicidad del Estado juega un rol central.
          Que pierda fuerza el judaísmo ultraortodoxo y se encuentre modos de superación del conflicto con el mundo árabe, a la vez que en éste avancen las fuerzas democráticas.
          Que aumenten la valoración y la práctica de la responsabilidad, del respeto, de la tolerancia, de la confianza, de la transparencia, de la veracidad, de la rendición de cuentas, y sean frenados el odio, la discriminación y la demonización de los diferentes, a la vez que protegidos y apoyados estos.
          Que la realidad, la evidencia empírica obtenida con métodos científicos, aunque contraríe nuestras convicciones y prejuicios, sea el criterio básico para la toma de decisiones.
          Que se aceleren los avances notables, pero ni remotamente suficientes, en la superación de la discriminación de género y de otros diferentes, con reconocimiento al derecho al aborto y a las uniones civiles no tradicionales, así como en el freno a la violencia intrafamiliar.
          Que lleguen a un clímax y luego disminuyan los movimientos xenófobos, racistas y discriminatorios de todo tipo, y que la valoración de lo nacional sea acompañada de un creciente cosmopolitismo, de sentirnos a la vez ciudadanos del mundo.
          Que vayan disminuyendo las tendencias intelectuales y políticas que afectan la gobernabilidad democrática, en todas las instituciones y en el conjunto de cada país, gracias a personas de mirada más amplia, con voluntad de servicio público y de convicciones democráticas igualitarias más profundas, y que eso permita una reforma de los partidos políticos, instrumentos básicos para el funcionamiento de las democracias.
          Que se reformen y fortalezcan los sistemas judiciales y de seguridad interna, con criterios de prevención y equidad, que incluyan los delitos y crímenes de cuello y corbata, con énfasis en la corrupción y en los delitos económicos de gran escala; y que se tienda a un sistema carcelario con reales posibilidades de rehabilitación.
          Que se contrarreste los oportunismos de toda laya y que sean frenadas las tendencias populistas de todo tipo que, so pretexto de representar la voluntad popular, solo buscan ganar, fortalecer o perennizar su propio Poder; que comiencen a perder o sigan perdiendo fuerza los que se autodefinen de derecha y de izquierda y socavan los fundamentos de las democracias que predominan en la mayor parte del mundo o en los países que al menos mantienen un marco democrático formal, y que se debiliten y vayan desapareciendo dictaduras de todo tipo, enfrentadas por movimientos pacíficos, a la vez que subordinándose realmente los militares al Poder civil.
          Que se entienda que, a escalas mayores que las locales de pequeña escala, donde puede funcionar una democracia directa, y salvo casos excepcionales, que justifican un plebiscito o referéndum, la democracia representativa sigue siendo el mejor o menos malo de los mecanismos de gobierno y de toma de decisión, tanto mejor mientras más involucre a la ciudadanía, mientras más participativo sea.
          Que se interiorice que las encuestas son un medio de sondear la opinión pública, de cierta utilidad, pero que no pueden ni deben definir las tomas de decisiones.
          Que se frene, desarmándolas ideológica y políticamente, las posiciones demagógicas, extremistas, fundamentalistas y fanáticas de todo signo, y la radicalización estéril o contraproducente.
          Que sea orientada y canalizada constructivamente la justa indignación con los abusos y las inequidades; y que paulatinamente vayamos enfatizando propuestas más que reclamos.
          Que las posiciones culturales y sociales de avanzada, lo menospreciado por muchos como lo "políticamente correcto", sigan luchando por ganar espacio social, político y legal, pero tratando de no generar reacciones airadas de quienes se sienten amenazados en sus posiciones y agredidos en sus creencias, lo que agudiza el conflicto social y favorece retrocesos.
          Que, sin dejar de atender los aún gravísimos problemas en salud, de pobreza y de servicios básicos, sigan logrando mayor peso y sigan implementándose paulatinamente los consensos que se han ido generando sobre la prioridad de la educación para la sociedad, la economía y la política, desde la primera infancia, y sobre la necesidad de cambiar los paradigmas y métodos para la mejora y más adecuada medición de sus resultados, con priorización de la curiosidad, la creatividad, el razonamiento, la responsabilidad y autodisciplina, la solidaridad, el trabajo en equipo así como el dominio de tecnologías y la apertura ante su constante y cada vez más rápida evolución, debiendo la educación formal respetar lo recomendado para cada edad.
          Que se incremente la apertura para aprender del otro, y enseñar al otro, en el país y en el mundo, y el desarrollo de una visión de la realidad con sus múltiples lados, grados y matices.
          Que aumente nuestra capacidad de construir puentes entre ideas, personas, grupos sociales y sociedades, y que se auto reformen paulatinamente las diversas élites que han ido perdiendo la confianza de la sociedad.
          Que sigan aumentando y mejorando su orientación e impacto las innumerables y muy diversas iniciativas de mecenazgo y filantropía desde una enorme variedad de personas y entidades.
          Que aumente la conciencia de lo positiva que es en general la inmigración para los países receptores, de personas de todos los estratos sociales y capacidades laborales, que incrementa la riqueza cultural, aumenta la productividad y el bienestar, y que, por ello, se amplíen la actitud y los mecanismos de acogida así como el castigo social y judicial a quienes abusen de los migrantes, a la vez que se adopte medidas inteligentes y focalizadas de detección y castigo de la ínfima minoría que delinque; corresponde una regulación cauta de sus flujos, con priorización de la eliminación de sus causas en los países emisores, a la vez que con compensaciones para esos países que pierden con ella una parte de lo mejor de sus capacidades y algo de su riqueza.
          Que aumente la comprensión de los aspectos positivos del sistema político y económico mundial y del modelo en cada país, así como de las necesarias y posibles correcciones de sus defectos, y que eso se dé en personalidades de todos los estratos sociales y ocupaciones, y que el Brexit, Trump y los partidos xenófobos y autoritarios queden como símbolos de lo que hay que evitar.
Todo esto es parte de la ansiada inflexión en el proceso de lenta descomposición que amenaza con dominar la escena mundial, frente a las enormes y crecientes fuerzas ideológicas, sociales, científicas, tecnológicas, económicas y políticas que nos hacen cada vez más capaces de construir un mundo mucho mejor.
¿Y qué es lo esperable?
Que haya al menos algunos avances en varios de los ejes de lo mejor posible o al menos no se dé un punto de inflexión hacia lo negativo en muchos de estos, lo que variará según las sociedades y las políticas de cada país, así como según las políticas internacionales.
Que sigan predominando las tendencias positivas, aunque por ahora, estén entre lo esperable un aumento y oscurecimiento de los nubarrones peligrosos que van apareciendo en el horizonte, y se intensifiquen los chubascos que van mojando a cada vez más países y sociedades, hasta provocar tragedias enormes, como los derivados de dictaduras, de la Yihad y de ISIS en el Medio Oriente, el Norte de África y, en episodios aislados, pero de gran impacto, en países desarrollados; curiosamente un enorme riesgo proviene ahora de Estados Unidos, todavía la única superpotencia, por Trump, después de ocho años de políticas orientadas a la reducción de fuentes de conflictos y de conflictos, bajo Obama.
Nadie de los actuales máximos dirigentes está realmente dispuesto a desencadenar un holocausto nuclear, pero, al priorizar los intereses nacionales sobre los comunes, y los egos de sus principales dirigentes sobre los intereses de las mayorías, las grandes potencias se van deslizando por un tobogán cuya forma es un misterio, que puede ir cambiando; desde pendiente aún suave, que puede terminar en un plano pero también en una pendiente más pronunciada, de pronóstico incierto, cuando cambien las personas y grupos al mando. Jugar con fuego aumenta el riesgo de incendio, fomentar el desarrollo de las armas nucleares aumenta las probabilidades, hasta ahora mínimas, de que algún día puedan ser usadas, con efectos inevitablemente desastrosos. Es importante tener en cuenta que la retórica puede tener efectos reales.
Nuestro mundo, mucho mejor que en cualquier período anterior, está viviendo una creciente tensión entre lo que nos hace progresar y lo que amenaza con destruir al menos parte de lo avanzado, con un riesgo aún pequeño, pero en aumento, de un colapso de la civilización. No olvidemos que fue un solo disparo, el asesinato del archiduque de Austria, el que desencadenó la inesperada Primera Guerra Mundial, y que bastó un loco megalómano, Hitler, para desencadenar la Segunda, las dos terribles anomalías en el lento proceso de reducción de la violencia en el mundo.
Felizmente es también esperable que se fortalezcan y aumenten las posiciones y voces más razonables en y desde todos los campos, sean personajes políticos, científicos, académicos, maestros, escritores, personalidades de diversas esferas artísticas, empresarios, dirigentes sociales, personas vinculadas al deporte, policías retirados y ex militares, ciudadanos en general y jóvenes en el ciberespacio; y desde todos los países, con tanto mayor calidad y fuerza cuanto más democráticos son estos, asumiendo y desarrollando los valores que nos han heredado el liberalismo y el socialismo, así como las filosofías orientales y helénicas, y lo mejor de la tradición judeo-cristiana, entre otros: en particular las libertades y responsabilidades individuales, así como los derechos y obligaciones sociales, más los marcos políticos más propicios a su afirmación, las diversas formas de democracia. Y que siga fortaleciéndose la vigencia de los derechos humanos.
Podemos aspirar, ojalá no ilusamente, a que las posiciones erróneas y destructivas de Trump terminen chocando con la realidad y con lo más avanzado del establishment político y económico norteamericano, incluida una parte del republicano, de modo que se vea obligado a reconsiderarlas.
Es concebible que sigan aumentando las presiones e iniciativas también positivas desde grupos religiosos en el sentido de aplicar con mayor fuerza lo positivo de sus doctrinas, en particular las más identificadas con Jesús, como lo ejemplifica el Papa Francisco, y desde las posiciones más tolerantes del islamismo.
Hay indicios alentadores en el sentido de que la intolerancia y la insensatez de los extremos fundamentalistas está contribuyendo al fortalecimiento de posiciones de centro más equilibradas e integradoras, en resistencia y combate a sus ideas erróneas y peligrosas.

Todo esto depende también de nosotros (pasada la oportunidad de Santa Claus):
De mí, de cada quien que lee este artículo e invocaciones similares, y de todas las personas de buena voluntad, como se decía antaño:
          Apuntar a más, al amor al prójimo, pero al menos mirar al prójimo con una sonrisa en vez de con indiferencia o con desprecio, y tratar a todos con respeto.
          Es clave que cada vez más personas e instituciones tengamos las antenas orientadas a captar y a reforzar los mensajes más realistas y constructivos, y lancemos, apoyemos o asumamos las iniciativas y movimientos que contribuyan más al progreso del conjunto de nuestras sociedades.
          Y tendremos más y mejores respuestas cuanto más y mejores preguntas nos hagamos respecto de nuestros objetivos, de nuestras responsabilidades y de nuestras capacidades, sin dejar de disfrutar de lo positivo que nos va brindando la vida; eso nos facilitará generar mejores condiciones para lo que tratamos de hacer, aumentar nuestra capacidad de aprovechar oportunidades para nosotros mismos y para lo que promovemos, y esquivar riesgos evitables.
          Mientras más nos nazca espontáneamente lo positivo, en lo que hacemos y lo que dejamos de hacer, más positivamente influirá en las nuevas generaciones a nuestro cargo o cercanas a nosotros -el ejemplo es la mejor pedagogía.

Cierto, es otra manera de expresar mi orientación programática, siempre sujeta a correcciones y enriquecimiento. Felizmente el título me ha puesto una barrera infranqueable que me obliga a terminar ahora esta versión.


9.11.16

Apoyar lo positivo

Comentarios a entrevistas a Fernando Zavala,presidente del Consejo de Ministros

Alfredo Stecher

Mientras el Gobierno vaya por un rumbo positivo (a pesar de los feos tropiezos iniciales), trataré de contribuir a que eso sea adecuadamente valorado y sirva de ejemplo, que además nos permite entender mejor la compleja dinámica del Estado. A la vez incluyo algunos comentarios entre paréntesis, a partir de mi permanente ánimo de colaboración con aportes y críticas constructivos. Esto ayuda también a ordenar mis propias ideas al respecto.
Adicionalmente al informe sobre los primeros 100 días de gobierno (en realidad 90) y sus más de 300 medidas y logros (todos significativos y con inusitada rapidez), a través de sus recientes, buenas y didácticas entrevistas a nuestros principales diarios, El Comercio y La República, el Presidente del Consejo de Ministros ha clarificado la política del Gobierno, guiada por objetivos y principios realmente democráticos, combinando vocación de servicio público (que lo había llevado a ser ministro en el Gobierno de Toledo, también en pared con PPK) y experiencia valiosa ganada en elevados cargos de gestión privada, responsable y eficiente (lo que favorece la indispensable mejora de la gestión pública). Se trata en general de una correcta senda de lo mejor posible, además con un adecuado sentido de urgencia, lo que no excluye errores de buena fe, también algunos más bien conceptuales, dentro del enorme abanico de responsabilidades de la gestión gubernamental, ni, en mucho menor grado que lo acostumbrado en nuestro pobre gran país, casos de corrupción que espero sigan siendo marginales en los altos cargos. Sabemos que se trata de un camino cuesta arriba, en trocha y con vallas, por los enormes obstáculos externos, así como el lastre de la disfuncionalidad e ineficiencia, en parte extremas, de nuestro aparato estatal. Claro que en la encuesta solo toca algunos de los puntos más importantes, interés de los entrevistadores, de las 300 medidas, todas sensatas.
Los 300 puntos ponen una pronta y alta valla para el propio aparato estatal y, ojalá, para los siguientes gobiernos. Algo en realidad inesperable para una dupla diferente a la de PPK con Zavala.
Es clave el señalamiento del carácter estructural de la corrupción en nuestro Estado.

1.    Seguridad
En materia de seguridad, de todas las realidades dramáticas ahora la más sentida por nuestra sociedad, tanto a nivel ciudadano como empresarial, afrontada de inmediato por el excelente equipo liderado por el Ministro del Interior, Carlos Basombrío, todos con amplia experiencia, basado en los mejores elementos de la Policía Nacional, con gran eficacia y resultados rápidos, gracias a una metodología que combina las recompensas al apoyo de la ciudadanía con denuncias (verificadas), que han llevado a 60 detenciones, las ya 22 mega operaciones en distritos donde la criminalidad ha aumentado de manera importante, con 220 detenidos. Es creíble el compromiso de que en dos años vamos a sentir realmente una reducción de la criminalidad (como sucedió durante el Gobierno de Toledo bajo los Ministros Rospigliosi y Costa, a pesar de lo empinado del camino por el gran número de efectivos policiales corruptos o con formación deficiente, por el Poder Judicial ineficiente y con altos niveles de corrupción, así como por autoridades y civiles corruptores).
Han recibido unos 160 conflictos sociales latentes, que, agravados por políticos anti mineros, se deben a mucho incumplimiento de compromisos, por el Estado, entre 90 y 95 % (terrible), además de incumplimientos de muchas empresas, lo que genera frustración en la población. Esto llevó a un cambio de los términos de funcionamiento de la oficina de Diálogo y Sostenibilidad de la PCM, que tiene a su cargo el monitoreo, también preventivo, de las situaciones y del cumplimiento de lo acordado, el fortalecimiento de los equipos técnicos y el nombramiento de un nuevo jefe con experiencia, más un mayor involucramiento de los gobiernos regionales y municipales. Ha sido notable la pronta presencia de un ministro ante el conflicto, con un muerto por acción policial, en Las Bambas (algo que lógicamente podrá ser solo una excepción). Reitera el compromiso con el diálogo y menciona la designación de gerentes que realmente ayuden a cumplir con la ejecución.
2.    Corrupción en Salud
Su destape se ha iniciado en el sector Salud, gracias a una denuncia, acogida de inmediato. Lo ha motivado a reunirse con el Fiscal de la Nación y a la creación de la Comisión de Integridad para elaborar una propuesta en 45 días. Explica que se buscará inspiración en la Comisión Engel, de Chile (que produjo un excelente documento, con informe acogido por la presidenta Bachelet, parcialmente en implementación). Es de enorme magnitud la corrupción en el SIS (Sistema Integrado de Salud), que excede ampliamente lo que esperaban encontrar (algo típico de personas no corruptas a las que les cuesta imaginarse la de otros), y con la que lamentablemente volverán a toparse muchas veces en gran parte del aparato estatal, probablemente hasta en extremos aún más escandalosos (por más difícil que eso parezca). Se han dado inmediatamente la reorganización de ese organismo y el anuncio de futuras medidas para importantes cambios de conducta y en la inversión, de modo de tener el final del período un sistema de salud eficiente, sin colas y con el costo debido.
(Estamos acostumbrados a que muchas reorganizaciones son en gran medida para eliminar personal, bueno y malo, para su función, para reemplazarlo por sus partidarios o allegados, buenos o malos, como recompensa y fidelización política, o para facilitar negociados. Estoy totalmente seguro de que eso no es el espíritu del actual Gobierno -y, si lo hay, confío en que es minoritario). Destaca también la denuncia penal contra el renunciado alto funcionario Moreno, del Ministerio de Salud, y su destitución de su cargo en el Hospital Loayza, así como el pedido a la Fiscalía de investigación de todos los denunciados en el caso (reacciones rápidas pocas veces vistas a en anteriores gobiernos). Respecto del sector Salud en general, informa que hay hospitales construidos a los que no se les ha dado equipamiento ni asignado médicos (increíble, pero demasiado cierto), y que los hospitales que funcionan no tienen medicamentos, que ya se ha ordenado comprar. La sobrecarga de los 35 hospitales será afrontada con asegurarse que los 9000 centros de salud sean la primera línea de atención a los casos menos graves, debidamente implementada y gestionada.
3.    Educación
Aunque es una política prioritaria, de Estado, como lo refuerza la continuidad del Ministro Saavedra en el Gobierno, desde el de Humala (impulsor de la insuficiente, pero más ambiciosa y sensata reforma educativa), solo señala el carácter de buena, pero perfectible, de la ley universitaria (yo diría más bien mejor que la situación actual) y la inconveniencia de que sean los rectores quienes administren la implementación de esa ley.

4.    Elaboración de indicadores en la política social
Están elaborando los indicadores con todo lo medible (que tiene que ser basado en y complementado por la evaluación cualitativa) y la estrategia para afrontarlo (necesario complemento de las 300 medidas), a ser anunciados dentro del plazo de los 120 días otorgados por el Congreso para la legislación por decreto.

5.    Aceleración de la inversión
Se ha destrabado muchos proyectos impedidos de avanzar por obstáculos en el propio Estado, como poca comunicación entre ministerios y con el sector privado (parte de la insuficiencia de formación, ineficiencia, miopía e intereses mezquinos, y normas de todo tipo, mal diseñadas o innecesarias, además de mal aplicadas, que no contribuyen nada a mejorarlos e impiden o dificultan la eficacia de las indispensables, la llamada tramitología, real, pero cuya denuncia algunos quieren aprovechar para eliminar normas sensatas que no les convienen). Se trata de 18 mil millones de dólares en inversión (una suma enorme). Informa de reuniones periódicas con los ministerios, con reportes semanales y espacios de diálogo con el sector privado. A veces el sector privado pide demás, a veces hay diferentes interpretaciones, y tienen que encontrar un balance. Faltaba mayor gerencia, comunicación, coordinación y decisión (virtudes del sector privado eficiente, que hacen mucha falta en la mayor parte del Estado).
(La inversión productiva -que debe incluir tanto la física como la social-, tanto privada como estatal, es fundamental para acelerar el crecimiento, aumentar el empleo y mejorar la calidad de vida.)
De lo destrabado (un proceso que seguramente requerirá de medidas adicionales), destaca los cinco principales: el puerto de Pisco; la red vial que va de Lima a Pisco; la ruta del Sol, entre Lima y el Norte; la segunda pista del aeropuerto Jorge Chávez, pendiente desde hace diez años; y la segunda línea del metro. Se agregan 170 obras de saneamiento, con impacto en un millón de personas; contratos de pavimentación de mil kilómetros de vías nacionales en todas las regiones (confío en que preverán el financiamiento de un adecuado mantenimiento); un nuevo sistema de inversión pública de asociaciones público - privadas y de contrataciones (que requerirá de mucho cuidado por ser campo propicio a la corrupción). Con relación al gasoducto del Sur y a la refinería de Talara, menciona que es difícil dar marcha atrás en lo pactado por el gobierno anterior (tengo dudas sobre si eso había sido inadecuado, considerando la importancia que puede tener una eficiente empresa petrolera estatal, si se garantiza autonomía y control severo -eso sí, difícil de garantizar con nuestro Estado y partidos con afán controlador en provecho propio o de la competencia privada).
Asegura que fortalecerán el INDECOPI (Instituto de Defensa de la Competencia y de la Protección de la Propiedad Intelectual), con énfasis en la simplificación administrativa (una de las tareas más urgentes e importantes, de mayor impacto a menor costo, aunque nada fáciles). Señala que la concertación de precios entre las principales farmacias debe ser castigada.
Ha señalado, no el falseamiento general de cifras por el anterior Gobierno, como alega el ex presidente Humala, sino la detección de algunas cifras claves en rojo, respecto de lo legal, como un déficit fiscal de 3.8%, en vez del autorizado 2.5%. (Quizá eso dé oportunidad para repensar la baja de tributos, cuyo efecto esperado me parece de éxito dudoso.)
6.    Relación con la oposición
Ha precisado la relación con la propia bancada del partido PPK (con algunos integrantes nada confiables) y clarificado que no existe una alianza con el fujimorismo, sí una relación de cooperación puntual con el fujimorismo (en asuntos con posiciones coincidentes que requieren de una ley, indispensable debido a la mayoría abrumadora de este en el Congreso). Subraya la búsqueda de puntos de encuentro para lograr gobernabilidad, casi todos anhelamos.
Espera que el BCR no se politice (por el carácter marcadamente político, fujimorista, de los tres directores nombrados por el Congreso, sin siquiera discusión, además, de incluir a dos personas con idoneidad seriamente cuestionada, en el caso de Chlímper, por, en vez de la independencia exigida, representar al fujimorismo, para colmo, sin dejar su secretaría general -además de su desliz moral en la campaña-, y, en el caso de Rey, por su confesada ignorancia en la materia y toda su trayectoria; es obvio, en el caso de Cuba y Chlímper, se trata de una especie de compensación, también económica, por cargos prometidos que no podrán disfrutar ni agregar a su currículo -acepto que quizá los hubieran ejercido responsable y eficientemente, pero dentro de los parámetros fujimoristas. Felizmente ha resultado ser un búmeran para Fuerza Popular, y la mayoría en el BCR, más el profesionalismo de Cuba, hacen esperar la mantención de su independencia y el no torpedear la gestión del Gobierno).
Pero lo que es indudable es que se trata de un desacato a la Constitución y de incumplimiento de la solemne promesa de Keiko de que las personas a ser elegidas para el BCR, la SUNAT y la SUNARP no iban a ser de Fuerza Popular, pues tienen que ser independientes (claro que convenientemente escogidas entre sus afines y luego sometidas a sus arbitrios mayoritarios en el Congreso). Ahora resulta que eso solo valdría para su Gobierno, con enormes mecanismos de control a su disposición, y no para el de PPK, sin éstos. La tendrá muy difícil nuestro Gobierno si el fujimorismo no logra regenerarse, algo al parecer poco esperable bajo esa conducción. Ojalá nos equivoquemos quienes lo apreciaríamos no solo para el Gobierno sino para nuestra frágil democracia.
Entiendo la política de entendimiento con el fujimorismo, pero creo que debió haber una reacción más enérgica ante la imposición sin discusión de los directores del BCR, como señal de que la aplastante mayoría de Fuerza Popular no podrá hacer lo que le venga en gana. Felizmente el episodio ya ha significado un alto costo político ante la opinión pública, y ojalá lo produzcan también otros desaguisados congresales.
Lamentablemente una oposición así agrega vallas al camino cuesta arriba del Gobierno.
Me impresiona muy favorablemente la seriedad del análisis, así como la celeridad y transparencia de las respuestas del Gobierno y las explicaciones del Premier. Hay tantas promesas hechas anteriormente por sucesivos gobiernos e incumplidas; la gran diferencia es que se ve una real voluntad de cumplirlas, con eficiencia.
Todo esto confirma la confianza depositada en él por PPK.







15.10.16

Gastón Acurio y Mistura

Alfredo Stecher

14.10.2016


Hace poco Gastón Acurio, nuestro gastrónomo estrella, político que no aspira a cargos en el Estado, ha escrito para El Comercio un extenso artículo de orientación, claramente constructivo, para una superación de los errores e insuficiencias del último Mistura.
Para quienes no han tenido oportunidad de leerlo o ven positivo refrescarlo, hago acá un resumen, como alguien convencido de la importancia del movimiento gastronómico para la construcción de un Perú mejor para todos, que tiene en Acurio uno de sus mejores impulsores y arquitectos.
Incluso personas que discrepan con algunos de sus planteamientos le reconocen seriedad, visión, honestidad. Y nos induce a reflexionar sobre aquello en lo que se discrepa y a quizá replantearnos cosas en ese nuevo contexto, en parte creado por él, favorable al desarrollo de todo lo que es más positivo. Valoro en especial su visión amplia respecto de nuestra agricultura, y su respaldo en particular a la familiar y a la orgánica.

Inicia diciendo “La vida es un camino que vamos construyendo día a día, con aciertos y errores, alegrías y penas, victorias y derrotas. Una ruta llena de desafíos inesperados, que nos ponen permanentemente a prueba y nos hacen más fuertes.” Concuerdo plenamente.
Celebra lo avanzado por la gastronomía peruana, especialmente en el exterior, bajo la conducción de APEGA, sin que nadie pida algo económico a cambio, e invita a superar problemas surgidos en el país. Invoca a dejar atrás egos, vanidades y desconfianzas, superar conflictos, y propone avanzar con dignidad en lo que son instrumentos de desarrollo, contra las lacras como la pobreza, desnutrición, depredación y contaminación.
Propugna una alianza ya no solo entre privados sino también pública y privada para un Perú con oportunidades para todos.

Para el gran evento Mistura 2017, que contará con un campo ferial permanente más apropiado, con mejores accesos, propone una organización en ocho zonas:

1.         Viaje por el Perú, con pabellones de las regiones -productos, cocina, destinos turísticos y manifestaciones culturales.
2.         Paseo por el mundo, de todos los países de América Latina y algunos otros invitados.
3.         La cocina une a la humanidad, con
·         una plaza de la amistad, para pueblos emparejados -árabe-israelí, peruano-chileno, y otros
·         la plaza de las batallas, para organismos nacionales e internacionales a favor de la sostenibilidad, la buena agricultura, la educación, las oportunidades y la diversidad cultural.
4.         Los grandes restaurantes a precio de feria.
5.         Nuestras tradiciones culinarias
·         cada stand un plato clásico y uno innovador
·         prioridad a nuevos participantes
·         con asesorías de los antiguos
·         comisión por servicios no mayor al 10% y nula para carretillas.
6.         Vamos a cocinar
Escenario principal para charlas y debates, más mesas paralelas:
·         10 cocineros relevantes del mundo como embajadores de buena voluntad de América Latina, y 50 reconocidos de la región
·         redacción de un nuevo manifiesto de los cocineros de América Latina: “Las cocinas de Latinoamérica, un arma de paz”.
7          Espacio de la cultura, de acceso libre.
8          Los niños y la cocina
·         un espacio mágico para que jueguen interactuando con la naturaleza, la huerta, el medio ambiente, la diversidad, la cocina, la mesa, la tolerancia.
·         visitas guiadas gratuitas para grupos de niños de escuelas estatales (inicial y primaria) por toda la feria.
Una excelente propuesta.


4.10.16

Cara o/y sello

Alfredo Stecher

Economista, consultor y analista político

4.10.2016

Estamos acostumbrados a que nuestras monedas tengan cara y sello integrados. Pero en otros aspectos de la realidad, especialmente en política, no nos tomamos la molestia de ver si al otro lado de la cara hay sello o, al otro lado del sello, cara, o ignoramos lo que vemos. En otras palabras, si veo algo blanco, qué aspectos negros tiene, algunos con toda seguridad, y viceversa, lo que nos llevará a verlo más bien gris y a la necesidad de ver si predomina el blanco o el negro, y, si es algo complejo, como suele ser la realidad, en qué partes es más blanco y en cuáles, más negro. Aclaro que la noción de blanco y negro se refiere a día y noche, no a lo racial. La idea es obviamente priorizar lo más blanco y apreciar lo blanco también en lo gris más oscuro, y considerar lo negro también en lo gris claro. Y mejorar el lado predominante así como el que uno prefiere.
No existe nada que no tenga dos o más lados físicos, y también dos o más lados en el uso que le damos.
En la prehistoria e historia de la humanidad, para dar solo algunos ejemplos, el cuchillo ha resultado utilísimo para mejorar nuestra alimentación y para defendernos con mayores chances de éxito de otro humano agresor o de un animal predador, pero también para atacar a otros; la lanza, arco y flecha y el hacha, además de herramienta para aumentar las fuentes de sustento, nos sirven igualmente para defendernos o agredir. El caballo, y luego la carroza, son medios de transporte, pero ello tanto para la paz como para la guerra. Y hay infinitos ejemplos del múltiple uso de muchos elementos naturales y de lo inventado por el genio del ser humano, para bien y para mal.
¿A qué viene esto?
Como siempre, ante objetos o usos nuevos, hay quienes los aplauden y quienes los denostan, pero también quienes valoran unos aspectos y critican otros. Es el caso de los medios de comunicación virtual masivos. Por supuesto que tienen sus lados de sol y sus lados de sombra. El problema no son las nuevas herramientas, sino el uso que les damos.
Me ha inspirado escribir esto un artículo en la excelente revista mensual del museo Smithsonian, de Washington, sobre los inicios del teléfono y la contraposición de la conversación cara a cara y la producida a distancia. Cuando Graham Bell inventó en 1876 el teléfono y luego lo mejoró, logró vender en el primer año 3000 aparatos, y, en 1900, ya había un millón en todo EEUU, casi exclusivamente para uso empresarial. Muchos empresarios prohibían su uso a las mujeres, para que no interfirieran con el negocio. Un crítico social advertía de que no debería ser usado para chismes entre mujeres estúpidas. Incluso el gerente de una compañía de teléfonos constató con una encuesta que el 30% de las llamadas eran puro parloteo. Poco a poco se dieron cuenta de que era más rentable vender sus aparatos para eso y para bromas que para negocios, de modo que pronto subrayaron cuánto podían reducir el aislamiento y acercar a amistades. En cambio, algunos críticos se preguntaban si favorecía la movilidad física o la flojera, si quebraba la vida familiar y la práctica de visitar a otras personas. Otros, en cambio, subrayaban que contrarrestaría la soledad.
Mark Twain, el excelente humorista norteamericano que conocemos más por sus novelas Tom Sawyer y Huckleberry Finn, de aguda observación de las inequidades sociales, con sentido crítico, en este caso, equivocado, escribió un artículo Una conversación telefónica, en que reproducía una desde un solo lado (mecanismo que utilizó hace décadas un escritor para una conversación a distancia israelí – palestina). Un diario inglés observó en 1899 que el uso del teléfono da poco margen para la reflexión, que engendra febrilidad que no contribuye a la felicidad doméstica. La empresa Bell advirtió en 1910 del riesgo de aumento de comportamientos rudos, como disociaciones a lo Dr. Jekyll y Mr. Hyde.
Un ingeniero de la compañía telefónica ATT predijo que fomentaría la comprensión mutua de lenguajes y contribuiría a hacer de la humanidad una hermandad. Un partidario hizo notar en 1915 que por la ausencia de señales corporales tenemos que estar más atentos, que por eso quizá podría reducir malentendidos y hasta evitar guerras.
Ya sabemos qué efectos tuvo y cuáles no, y hacemos bien en ver ahora objetivamente qué problemas y qué beneficios están generando las nuevas herramientas de comunicación. Solo menciono que, aparte de otros resultados positivos, un estudio reciente muestra que adolescentes que las usan más para comunicarse son los que más s ven cara a cara con amistades.
Hay advertencias en el sentido de que niños no lo usen muy temprano, en lo que concuerdo por el posible daño cerebral causado por las ondas, en un tejido neuronal todavía incipiente; y, de todos modos, que el tiempo de uso sea estrictamente limitado. Hay estudios que indican que mientras más temprano el uso (aparte de lo muy difícil que es impedirlo), más se desarrolla su uso positivo, siempre que una supervisión cauta eduque en el sentido de evitar contenidos inapropiados y abusos, y controle que eso sea efectivo.


1.10.16

Gracias, Trump

Alfredo Stecher

Economista, analista político

Caretas encabeza un buen resumen del primer debate presidencial de este peculiar proceso que vive y sufre el hermano pueblo norteamericano, con el título Mundos alternativos y una especie de subtítulo El populista vs. la representante del establishment.
Es una buena ocasión para hacer notar que el populismo, de cualquier signo, es mucho peor que la política de cualquier establishment sensato, y que establishment, en muchas partes, es un conjunto heterogéneo en el que importa mucho más qué tipo de posiciones predominan, que cuál es su composición social y de intereses económicos: políticos oportunistas solo ávidos de Poder y representantes del gran empresariado sin escrúpulos; o políticos con posiciones razonables, en que predomina una voluntad de servicio público, y representantes del gran capital con ciertos estándares éticos. Ni siquiera Wall Street es homogénea.
Nuestro establishment es sumamente defectuoso, pero tampoco es lo mismo ni tiene el mismo signo que esté encabezado por PPK o por Fujimori, que predominen posiciones más conservadoras, reaccionarias y populistas, o más abiertas y respetuosas de derechos sociales, individuales y ambientales. Exige una oposición constructiva a sus múltiples falencias, junto con apoyo a sus iniciativas y representantes más positivos y progresistas, y la construcción de una alternativa a futuro.
Debemos agradecerle a Trump que haya facilitado a muchísimas personas entender esto y que muchas sociedades, en particular, la norteamericana, están más enfermas espiritualmente de lo que creen.
En los EEUU, si ganara Trump, habrá un establishment trumpista, probablemente terrible para EEUU y el mundo, a pesar de los contrapesos del sistema, que en gran medida puede ir modificando a su antojo. Si ganara Clinton, un establishment que podrá continuar, ojalá con la misma calidad, las políticas cautas pero firmes de Obama con muchos aspectos positivos, frenadas por intereses económicos y políticos reaccionarios.
¿Es eso lo ideal? No, pero es lo mejor posible, en esta coyuntura, y harán bien los norteamericanos más progresistas en seguir levantando alternativas de mayor avance. Bernie Sanders ha colaborado en eso, pero con un error fundamental, en que coincide con Trump, que ha impactado en los planteamientos demócratas, de ignorar la importancia del comercio internacional y de la denostada globalización en la mejora del crecimiento y, aún más importante, en la mejora de conciencia y mecanismos de fomento de valores democráticos y humanistas, así como mecanismos que favorecen la paz mundial. El proteccionismo es una involución, lo que no significa que no hay áreas y mecanismos en los que un Estado hace bien en adoptar medidas de protección aceptables para la OMC -Organización Mundial de Comercio.
Es posible que el TTIP, Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión, entre EEUU y Europa, necesite mejoras en el sentido de algunas resistencias sensatas en Europa, frente a privilegios de las transnacionales, que coinciden más con nuestros reparos, pero no de una recaída en el proteccionismo, principal aspecto de las resistencias en EEUU. El TPP, Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica, que nuestro país ha suscrito, nos generará dificultades y retos, pero en mayor grado ventajas y obligaciones favorables a una mayor calidad de nuestros procesos y productos.
Y hay un factor adicional: soy partidario de seguir aumentando nuestras relaciones de todo tipo con China, con cautela para proteger mejor nuestros intereses económicos, socio ambientales y políticos, pero, en el concierto mundial de países y culturas, nos conviene que se refuercen los lazos con países con mayor cultura democrática y de desarrollo humano o más cercanos en política internacional a EEUU que con China, a la vez que no subordinados a los EEUU (que no son los de antaño, sino que juegan un rol más positivo para la cultura internacional). La organización de estados no alineados ha dejado de tener sentido, pero no el no alineamiento incondicional con cualquier gran potencia. Lo que más debemos favorecer es un incremento de las relaciones con la Unión Europea (ahora también con Gran Bretaña aparte), tanto en el sentido comercial, a pesar del ingrediente burocrático de sus normas, como en lo político y cultural, mientras no logren dominarla las fuerzas xenófobas, autoritarias y reaccionarias.

La historia nos muestra que el heterogéneo mundo griego y helénico, con un poder basado en el comercio y en su superioridad cultural, trajo enormes avances para las civilizaciones del Mediterráneo, hasta el mar Negro; y que su continuación, un imperio con muchos defectos, como fue el romano, logró, con apoyo de su gran apertura, conservar y profundizar esos avances, que incluían como ingredientes fundamentales la mayor tolerancia religiosa, racial y sexual, las libertades de circulación del capital comercial y de las personas, libertades personales y derechos para sus ciudadanos (eso sí minoría, pero creciente). Fueron esos derechos como ciudadano romano los que evitaron la muerte de parte de los judíos a (San) Pablo. El imperio romano significó medio milenio de paz para una vasta extensión y población (aunque con periódicas guerras en sus fronteras, para ampliarlas o resistir ataques, y guerras civiles, pero con el peso centrado en los militares). Hacemos bien en no obviar sus aspectos terribles, pero también en reconocer los positivos.

28.9.16

Derecha, centro e izquierda

Alfredo Stecher

Economista, analista político

28.9.2016

Simplificando, para la derecha, los izquierdistas son los malos, para la izquierda, lo son los derechistas. Para muchos centristas, lo son ambos, a los ni chicha ni limonada, les da lo mismo y, para las elecciones, solo les importan las promesas y el carisma.
Con cierta frecuencia me pregunto, si sigo siendo de izquierda, como indudablemente fui, y mucho, en mi juventud universitaria y temprana adultez, lamentablemente muy ultra y equivocado, aunque. Y resulta obvio por lo que digo y escribo, que ya no lo soy en los términos habituales. Poniéndolo en la formulación más positiva: es de izquierda el que quiere que el Estado intervenga lo más posible en la economía, y que sean el aparato estatal y la inversión del Estado el arma principal de acción en favor de los más desfavorecidos, oprimidos y discriminados, y que el mercado reduzca enormemente su peso y se restrinja la acción de las grandes empresas, de repente reemplazando a algunas por empresas estatales.
Por cierto tampoco soy de derecha, en el sentido de que el libre mercado reine y que el Estado se limite a pocas funciones indispensables, pero subordinadas a los intereses del gran capital. En ambos extremos se justifica como inevitable una dosis fuerte de violencia contra los opositores reales o imaginarios, es decir, una dictadura, aunque sea bajo ropaje democrático. Y, en quienes, desde ambos lados del espectro político, priorizan la democracia, siento que suele haber una mayor empatía con los más necesitados de parte de personas de izquierda que en la derecha, aunque hay derechistas, más bien de centro derecha, que tienen la misma empatía, pero proponen otros caminos de solución.
Otra formulación simple, es que a los derechistas les preocupa el crecimiento económico y a los izquierdistas la redistribución de la riqueza creada, a los unos les parece normal que los ricos ganen aún más, a los otros les escandaliza, con razón, la enorme disparidad de ingresos, y de un lado, hay priorización de las obligaciones, del otro, de los derechos. También hay el reconocimiento de derechos principalmente para los grandes empresarios, de un lado, o de los pobres, del otro, y la negación o fuerte reducción de los mismos, en la práctica, para el otro extremo. Los derechistas suelen ser más realistas en lo económico, los izquierdistas más en lo social, ambos suelen ser muy limitados en lo cultural. Y compiten entre sí en reduccionismo, unilateralidad y economicismo.
En la lucha política hay mucho o muchísimo de caricatura (habrá quienes me acusen de eso), que percibe y describe al otro, más bien centrista, como si comulgara con las posiciones extremas, por ejemplo, llamándolo caviar o neoliberal. Pero en sociedades como las nuestras el grueso de la población y de sus liderazgos políticos con preocupación real por la sociedad se resisten a esa caricaturización y están adoptando posiciones calificables de centro izquierda o centro derecha, así como centristas reflexivas. La victoria de PPK y su gobierno son una expresión de eso. Y la complejización de las sociedades y de la política ha convertido en parcialmente obsoleta la vieja distinción entre izquierda y derecha, reducida cada vez más a las autodefiniciones como tales.
Para quienes se autodefinen así creo que soy más de izquierda que de derecha, aunque desde una opción de centro, porque propongo un mayor peso cualitativo del Estado en una amplia gama de temas y problemas, lo que a derechistas y a muchos centro derechistas todavía les suena a herejía; pero también izquierdistas y muchos centro izquierdistas consideran una herejía el peso que le asigno al crecimiento económico y al rol que juegan en él el mercado como mecanismo más eficiente de asignación de recursos y las grandes empresas más responsables en lo social y ambiental, así como el énfasis que pongo en la combinación de reconocimiento y ejercicio de derechos y deberes, más el peso de la cultura en todas sus expresiones, en contra del economicismo preponderante.
En resumen considero que una política correcta debe ser integral, debe combinar los valores históricos positivos del liberalismo y del socialismo, las libertades tanto sociales e individuales como económicas, establecer un equilibrio entre el peso y los roles del Estado y del mercado, en el marco de una afirmación de los mecanismos democráticos a todo nivel. El crecimiento no es el medio para un desarrollo integral, sí un medio fundamental para lograrlo o acelerarlo, no solo por generar más recursos sino, y principalmente, porque favorece una atmósfera de optimismo individual y colectivo favorable a la iniciativa y a la creatividad, freno para fuerzas disociadoras y paralizantes, que siempre habrá.

Pido a quienes consideren que mis artículos pueden interesar a otras personas, los difundan, en particular sugiriendo la suscripción a mi blog personal:
alfredostecher.blogspot.com

20.9.16

Nuestra matriz energética

Alfredo Stecher

En el Grupo de los Cien por el ambiente, del que formo parte, mi amigo Samuel Morante ha levantado preguntas muy pertinentes respecto del tema energético, que me ha motivado a reflexionar al respecto.
No soy especialista en el tema, pero, en tanto economista y analista político debo tener, y tengo, como lo esperamos de los políticos que tienen que tomar las decisiones, criterios generales que considero válidos, pero que estoy dispuesto, como siempre, a revisar a ante contraargumentos serios.
El objetivo es que, a la larga, como plantea Alfredo Novoa, también del Grupo, nuestra matriz energética sea balanceada y sostenible, lo que exige, en el camino, que nuestra energía se produzca progresivamente a menor costo económico, social y ambiental, con aumento de fuentes de energías renovables y disminución de las no renovables, comenzando por las más contaminantes y menos eficientes; algunas contaminantes eficientes deberán quedar como reserva para períodos críticos. Eso puede exigir compensaciones razonables si las inversiones realizadas fueron legales, considerando las depreciaciones declaradas y descontando posibles omisiones de pagos tributarios y multas no pagadas.
Necesitamos un camino viable para que tengamos, con plazos sucesivos razonables, la energía eléctrica necesaria para todo el año, al menor costo económico, social y ambiental, con la mayor interconexión nacional económicamente viable y con interconexiones que permitan exportar la excedente e importar la que falte en momentos de menor disponibilidad, al menor costo posible. Al parecer, como señala el ex ministro de los gobiernos de Paniagua y Toledo, Herrera Descalzi, tenemos ya un exceso por la normativa que pasa al consumidor final el costo de la energía, con la consiguiente mayor inversión. Ante eso no entiendo su posición de que las interconexiones que nos permitirían exportarla recién se darían en unas décadas, no años.
Es lógico que haya intereses económicos que se opongan a otros -ninguna decisión está libre de efectos económicos diferentes- y hay que considerarlos para encontrar el camino más eficaz en lo técnico y político.
Hay que diseñar un proceso de instalaciones sucesivas de plantas de energía eólica y solar, en lugares que, siendo técnicamente adecuados y faciliten la viabilidad económica, además de tener menos problemas y menor costo de garantizar su seguridad frente a robos y atentados, donde perturben menos al ambiente, en particular a la fauna silvestre, a la población más cercana y al paisaje (es imposible que no perturben a nadie). La preocupación paisajística vale para lugares especialmente apreciados, pero por lo demás también es un valor paisajístico la combinación de naturaleza y técnica, con ciertas consideraciones estéticas. Es importante que veamos la técnica y sus expresiones visibles no solo como un riesgo sino también como un activo que aumenta nuestra riqueza.
Y, a medida que resulten económicamente viables, debemos abordar también el aprovechamiento de la energía oceánica, en condiciones favorables por la ausencia de tormentas, y quizá también la geotérmica.
A pesar de que son algo contaminantes, aunque en mucho menor grado que sus fuentes, conviene explorar más el aprovechamiento de la biomasa de vertederos de basura y de residuos orgánicos industriales, en lo posible usando la más apropiada para la producción de compost para la agricultura, a modo de complemento de su producción artesanal o agroindustrial, del guano de isla y de posible producción con excedentes vegetales en la Selva.
También se necesitará hidroeléctricas de embalse, donde causen menos daño de todo tipo, incluido el arqueológico, prefiriendo las menos expuestas a colmatación, y, preferentemente, centrales de pasada, respetando los derechos de agua de la agricultura y poblaciones entre la toma y las turbinas, en ambos casos lo menos expuestas a riesgos climáticos. Probablemente lo más adecuado será una mayor cantidad de centrales más pequeñas en la vertiente oriental, por su mayor y más estable disponibilidad de agua. En la occidental las represas, aunque causen algún trastorno temporal, son también reservas de agua para los períodos secos.
Nuevas urbanizaciones con generación de energía solar, quizá incluso casas aisladas, deberían tener la opción de conectarse con la red de distribución eléctrica y vender sus excedentes de electricidad.
El Ministerio de Energía y Minas está priorizando el gas, a partir del gasoducto del Sur, que efectivamente debe ser aprovechado, para rentabilizar la inversión, para el nodo energético del Sur y la atención a las poblaciones en su trayecto, considerando la menor contaminación respecto de las centrales a carbón y petróleo; esto incluye la central térmica de Quillabamba y la masificación de uso de gas natural para uso doméstico. También considera la generación hidroeléctrica.
Toda inversión en generación eléctrica tendrá, además de efectos adversos, algunos positivos para el desarrollo de su entorno, incluido mucho empleo para su instalación y algo, para su mantenimiento, y efectos positivos para las industrias y servicios relacionados.

El Ministerio debería aprobar los proyectos de inversión que minimicen los daños ambientales y sociales y que sean planteados por las empresas con trayectoria más seria tanto en la construcción y mantenimiento, en lo técnico, lo laboral y en las relaciones con el entorno, como en la comercialización de la energía.

17.9.16

Lo que no requiere de facultades legislativas


Valoro la voluntad de legislar, reglamentar inteligentemente y desreglamentar lo contraproducente, pero pienso que también hay que darle mucho énfasis a mejorar continuamente lo que se puede hacer incluso con la normatividad existente o fácilmente modificable. Todo cambio y mejoras bien hechos, facilitarán otros mientras no perdamos el impulso. Y eso debemos lograrlo principalmente con estímulos, que incluyen ambientes de trabajo positivos y colaborativos, reconocimientos oportunos y a veces mejoras pecuniarias, y con sanciones justas centradas en quienes fomentan o toleran negligentemente las infracciones e ineficiencias. En esto es clave colocar en puestos de mayor responsabilidad y de mando medio a las personas más aptas para ello, con la mejor calificación profesional y/o experiencia (que vale más que muchos cartones), independiente de su filiación política o afinidad personal, lo que se ve facilitado, si se lo proponen los ministros, por el carácter minoritario del partido de gobierno.
El gobierno hará bien en mantener y mejorar los programas sociales existentes, con énfasis en el fortalecimiento de capacidades y la cooperación, con sistemas de control serios, y solo agregar algunos que ataquen problemas diferentes o de manera significativamente diferente, que no se puede lograr con modificaciones en los previos.
En todo lo que las afecte directamente, hay que organizar una participación informada e inteligente de la población, tanto rural como urbana, tratando de entender sus intereses reales y sus sentimientos, además de contrarrestar a quienes buscan solo aprovecharse de estos.
Aunque lo económico es la base, el desarrollo y el propio crecimiento económico requieren también avanzar en el campo cultural, al que se tiene que dar más énfasis y mayores recursos, facilitando y estimulando la acción en ese plano de la sociedad civil y de las instituciones educativas y culturales. Eso exige superar el economicismo, la primacía reduccionista y simplista de lo económico sobre toda otra consideración, que permea el Estado y la sociedad, no solo por culpa de los economistas. Lo tenemos en el afán de ganancias sin escrúpulos, excesivas y de corto plazo de personas, negocios y empresas de todo tipo y tamaño, en la mezquindad en las relaciones interpersonales, en ingenierías e intervenciones sociales y en la priorización de metas y resultados económicos en muchas políticas públicas.
Es fundamental contrarrestar el economicismo lo más posible en todas las políticas y programas concretos -comenzando por plantearse la pregunta-, y también en la ampliación o reforzamiento de las temáticas no principalmente económicas o más urgentes.
Necesitamos una mayor inversión de calidad en ciencias básicas y aplicadas de todo tipo, en alianza con lo más avanzado en el mundo, con cooperación no solo económica sino en métodos y resultados, así como intercambios de personas, sin exigencia de rentabilidad económica, pero premiando los resultados que contribuyan en la práctica a mejoras económicas, sociales y culturales.
A título de ejemplos de otras iniciativas deberíamos instaurar y dotar de mayores recursos a premios culturales, promover más concursos culturales de todo tipo, como música, danza, teatro, cine, y fortalecer las entidades relacionadas; además ampliar considerablemente las capacidades y los proyectos de arqueología -no solo de la prehistoria-, cooperando con entidades y proyectos del exterior, propiciando la museología moderna, fomentando los laboratorios necesarios; eso tendrá impactos positivos para nuestra identidad nacional y en las poblaciones cercanas, en su conciencia y autoestima, y en aumento del turismo cultural. Lo mismo vale para los estudios históricos con énfasis en sus contextos sociales, políticos y geográficos. En todo deberíamos tener fondos de contraparte para inversiones de calidad desde el exterior.
Todo ello debería encargarse a entidades autónomas, sujetas a políticas de Estado y no por período gubernamental, con independencia en sus decisiones sustantivas, supervisadas respecto del cumplimiento de sus normas de funcionamiento por una superintendencia autónoma, igualmente supervisada por Contraloría.
Debería desarrollarse una política amplia y con muchos recursos respecto del otorgamiento de becas internacionales por concurso, en alianza con entidades educativas y de investigación, así como fundaciones con esos fines de todo el mundo.

Confío en la seriedad de los propósitos y en la calificación de quienes nos gobiernan, y nos corresponde a todos colaborar en su mejor orientación, aplicación y éxito, con observación, propuestas y críticas constructivas, además de participación en persona, de ser posible.