11.12.15

Optimismo frente a la obesidad



Optimismo frente a la obesidad

Alfredo Stecher

11.12.2015



Una intensa dedicación a escribir una amplia mini enciclopedia sobre Alimentación y Salud, a partir de mis artículos sobre el tema en este blog, me ha hecho limitar mi presencia en él. Espero verla publicada en los próximos meses como libro. Inserto hoy una variante de cosas ya dichas, para mantener vivo el tema entre mis lectores y ojalá, contribuir a que prosperen las iniciativas favorables a una alimentación más sana y se cumplan las medidas positivas ya acordadas.

En el Perú la obesidad ha aumentado aceleradamente recién en los últimos lustros. Hay escasez de datos verificados, uno de los incumplimientos de nuestro Estado con relación a la producción y difusión de estadísticas, pero la gravedad del problema salta a la vista, especialmente entre la infancia.

La obesidad y el sobrepeso, como su antesala, se deben a la mala alimentación, tanto por riqueza como por pobreza, y al enorme aumento del sedentarismo. En los años sesenta prácticamente no había obesos en nuestro país. Luego, durante décadas, los desatinos políticos y económicos, tan terribles en otros aspectos, nos protegieron de su incremento: en los años setenta la política económica de la dictadura militar llevaba a que la comida industrial fuera casi un lujo (como me recuerdan mis hijos); en los ochenta, la agudísima crisis económica tuvo consecuencias similares. Recién a lo largo de los noventa los alimentos industriales alcanzaron una mayor presencia, que hizo eclosión desde inicios del nuevo milenio. Y, en paralelo, la profusión de dispositivos electrónicos ha agravado enormemente el sedentarismo, el otro gran enemigo de una vida saludable, cuando el exceso de su uso reduce el tiempo dedicado a movernos, acompañado del enorme aumento de la proporción de empleados de escritorio.

La disponibilidad de harinas refinadas, aceite refinado y azúcar a precios muy bajos, durante un tiempo por subsidios, había llevado ya a un empobrecimiento de la dieta popular, empeorado por el bajo precio y el prestigio social de las bebidas artificiales y azucaradas, el precio decreciente de la comida chatarra rápida, el exceso de sal, así como por el menor precio y la gran facilidad de preparación de las bebidas y comidas de sobre, además agravado por malos programas alimentarios.

Pero felizmente algunas características de nuestro país y de nuestra sociedad (junto con los cambios culturales a nivel mundial que nos permean y en que participamos) constituyen puntos de apoyo importantes en la lucha contra esta epidemia, lo que permite tener un moderado optimismo al respecto.

Porque es más fácil extender costumbres todavía existentes que crearlas desde cero, partir de lo positivo del pasado, en este caso todavía presente, para alcanzar un futuro mejor.

Destaco:

·       La diversidad ecológica y productiva del Perú facilita una alimentación diversa.

·       Nuestras condiciones climáticas permiten tener alimentos frescos todo el año, y algunos prácticamente sin interrupción.

·       Muchos le asignamos todavía mayor importancia al sabor que a la apariencia.

·       La costumbre popular de complementar muchos platos con al menos un pedazo de choclo, de camote o de papa, más limón criollo (sutil) y ají, y el uso intenso de cebolla y ajo.

·       El consumo amplio de papaya, piña y otras frutas con muchas vitaminas, minerales, oligoelementos y fibra, casi siempre disponibles a precios relativamente bajos.

·       Nuestra gran riqueza ictiológica, de un mar menos contaminado que otros, en especial anchoveta, pejerrey, jurel, bonito y mariscos.

·       El disfrute de cebiches.

·       La enorme variedad de papas (además, de diferentes terruños), y la amplia disponibilidad de camote, alimentos excelentes, más yuca.

·       Productos avícolas, gracias a Julio Favre y los Ikeda, algo menos industriales y bastante más baratos que lo habitual en la industria.

·       Las aceitunas, especialmente las negras, maduras, y el aceite de oliva –virgen y extra virgen, relativamente asequibles.

·       La disponibilidad de quinua, otros cereales andinos, y de maca, que teníamos a precios bajos y volveremos a tener gracias al creciente aumento de superficie cultivada y la competencia.

·       Uso de maíz y otros cereales enteros, también trigo para personas sin intolerancia digestiva.

·       El gusto por la sopa.

·       La preferencia, lamentablemente declinante, por la mazamorra y chicha moradas naturales.

·       El peso aún de salsas naturales versus mostaza y tomate industriales.

·       La costumbre de comer cantidades moderadas de carnes, como complemento, no como centro del plato.

·       Precios relativamente altos de productos industriales (no en el caso de harinas, pan, galletas, aceites y azúcar).

·       La costumbre de cocinar en casa, en declive, pero todavía muy presente.

·       Servicio doméstico barato (que ojalá deje progresivamente de serlo).

·       Proliferación de restaurantes con servicio de comida no rápida, pero también rápida, ubicuo, a todo precio, con frecuencia de calidad aceptable.

·       El prestigio de cocinar, aumentado por nuestra revolución gastronómica.

·       Cocina de chifa.

·       Ínfima, pero creciente oferta de productos orgánicos, más saludables.

·       Mejora de calidad nutricional de algunos productos industriales.



La receta culinaria para una vida más saludable es

comida de mayor variedad, más natural, más fresca,

menos procesada, bien combinada.



Y comer con moderación, con gusto, evitando estrés.




8.9.15

Arrepentimiento jubiloso



Arrepentimiento jubiloso

Alfredo Stecher
2015, setiembre
Francisco ha aprovechado la cercanía de un nuevo jubileo católico, de indulgencia plena, que convocó el año pasado, para un gesto importante: autorizar durante ese año (8 de diciembre 2015 a 20 de noviembre 2016) a todos los sacerdotes de todo el mundo a otorgar la absolución del pecado de aborto a todas las mujeres que lo hayan cometido y se arrepientan profundamente de ello. Jubileo viene de la palabra latina que designa alegría de los pastores (de ganado).
Esto se puede interpretar, y lo es, como otro esfuerzo para lograr hacer retornar al redil a tantas almas descarriadas que la rigidez de su Iglesia tiene apartadas. Pero también, y espero que lo sea, como un paso más en el titánico empeño de profundizar el aggiornamiento del dinosaurio vaticano, ampliando los canales de manifestación de la infinita misericordia de Dios. Ya Pablo hizo el primer aggiornamiento al ampliar la misericordia de Jehová, antes reservada solo a los judíos, a todos los creyentes en el Nazareno, independientemente de su filiación nacional (pero al mismo tiempo olvidó el tratamiento igualitario de Jesús hacia las mujeres, entre otros puntos).
Los judíos de varios siglos antes de nuestra Era celebraban después de cada siete por siete años, o sea, 49, un año sabático ordenado por Jehová a Moisés, en el que no cultivaban la tierra, liberaban a sus esclavos, perdonaban las deudas y devolvían a sus dueños anteriores todos los bienes inmuebles que les habían comprado. Luego se les olvidó por completo y las iglesias no lo han retomado, seguramente para no trastornar el orden económico, con lo que concuerdo.
La Iglesia romana recién se acordó de los jubileos a finales del siglo XIII y un Papa, Bonifacio VIII, visionario y quizá modernizante, seguramente interesado en promover el turismo a Roma y la venta de objetos religiosos (sus contrincantes malpensados dijeron que una parte para su bolsillo), convocó al primer jubileo católico, en ocasión del año 1300, con la indicación de que sea celebrado cada 25 años, o excepcionalmente en otras fechas, como este Jubileo de la Misericordia (encomendada a una de las personificaciones de María). Y hay seis ciudades, es decir, sus obispos, que pueden convocarlo ad perpetuum cada 7 años para su jurisdicción (Roma, Jerusalén, Santiago de Compostela y otras tres de España), otras, con autorización especial. Felizmente una minoría significativa de los católicos ha tenido siempre los recursos necesarios para hacer los viajes correspondientes –claro que los/las demás, la inmensa mayoría, no.
Es fácil imaginar qué mujeres, que gustaban del turismo religioso y no morían inoportunamente, accedían anteriormente a la indulgencia por aborto, seguramente las más favorablemente relacionadas con el Poder político o económico, ya que era prerrogativa exclusiva de obispos y del Papa (o sacerdotes cercanos a quienes la habían delegado). O sea que Francisco la está democratizando.
Aunque democratizadora, lo que es un síntoma positivo, la decisión tiene un lado oscuro: la probablemente inmensa mayoría de las muchísimas mujeres que se han sometido a un aborto (solas, por alguna amiga, por curanderas, en consultorios particulares o en clínicas, según su status social y bolsillo, o en hospitales -en los países más modernos que permiten el aborto), lo han hecho como un alivio a una situación personal muy complicada o incluso desesperante, pero también con pesar y dolor espiritual (además de complicaciones por condiciones inadecuadas o mala suerte). Tiene razón Francisco de considerarlo un drama existencial y moral, y que muchas mujeres llevan en su corazón una cicatriz por esa elección sufrida y dolorosa. Pero entonces ¿por qué se opuso férreamente al aborto en Argentina, rigidizando, en alianza con la Kirchner, la legislación antiabortista? Ojalá el Espíritu Santo que se supone orienta al Papa en asuntos de fe lo ilumine más.
¿Tendrán algunos sacerdotes y obispos, por ejemplo, el bienamado cardenal Cipriani, la empatía necesaria para comprender el grado de arrepentimiento requerido?
Para todas las mujeres significa la oportunidad de redimir su culpa religiosa revivir el dolor, para algunas, quizá muchas, puede terminar siendo un alivio. Pero muchas no tomarán el camino de la confesión. ¿Seguirán excomulgadas? ¿Por qué la misericordia de Dios no se manifiesta en la comprensión divina, ex ante, como la interpretan algunas iglesias evangélicas (no fundamentalistas), la ortodoxa, parte del judaísmo y gran parte del islam, que dejan el aborto, hasta cierto plazo, a la conciencia de la mujer? ¿O por qué no se expresa la misericordia al menos en el momento oportuno, ex post, como lo hacen muchos sacerdotes católicos cercanos al pueblo, con o sin autorización episcopal expresa?
¿Sabrán en el cielo que el 90% de las violaciones de niñas, muchas incluso de menos de 12 años, han sido producidas por su padre, otros parientes o cercanos a la familia, y que, además del trauma terrible, las criaturas muchas veces nacen con deformaciones o retardos debidos a la consanguinidad? Por eso en la mayor parte del mundo “civilizado” el aborto por violación es permitido, incluso fuera de los plazos para otros abortos.
¡Qué dilema para Dios cuando mujeres llegan a tocar a la puerta del cielo, excomulgadas por no haber tenido la oportunidad de acogerse a un jubileo!
Me pregunto qué pasa, aquí y allá, con sus acompañantes (personal de salud, personas que le dieron apoyo sicológico o físico, y los fabricantes y distribuidores de píldoras abortivas), ya que también son excomulgados automáticamente en el mismo momento en que el aborto es consumado exitosamente (claro que solo si son católicos).
Anoto que la Iglesia se ha dejado un campo de decisión discrecional al excluir de la sanción a aquellas personas que no han cumplido los 16 años, las que no conocen esta Ley –se entiende, eclesiástica- o están en error sobre su alcance, las mujeres que fueron forzadas a esta decisión, las que tuvieron un accidente imprevisto ¿?, las que actuaron por miedo ¡! o no estaban en su sano juicio (excepto culpabilidad causada por el alcoholismo). Recordemos que también muchos matrimonios indisolubles fueron disueltos por el Vaticano, como el del presidente peruano Manuel Prado.
Aunque parezca increíble, la Iglesia católica es con esto incluso algo más avanzada y tolerante, menos retrógada, que los legisladores católicos en nuestros países. Conviene que lean el Canon, que además habla de la obligatoriedad de confesarse –con la discreción correspondiente- y no obliga a informar a autoridades para que inicien una acción judicial, punitiva (que debería enfocarse en los violadores).
¿No deberían la Iglesia y esos legisladores arrepentirse de tanta falta de empatía y misericordia?

7.8.15

Califato y Sendero Luminoso

El Califato y Sendero Luminoso

Agosto 2015


Estoy convencido de que el califato en Siria e Irak (Estado islámico de Irak y del Levante, o Daesha) y en otras zonas será derrotado, pero nos puede tomar muchos años, quizá tantos como la derrota de Sendero Luminoso, con pérdida no solo de muchas vidas, sino con muchísimo sufrimiento y el descalabro social, económico y político creciente de muchos países de mayoría musulmana, no solo árabes, en África y Asia. Y ya está llevando a un reordenamiento de las alianzas políticas en los países en disputa y su vecindad, junto con mayor poder para las fuerzas militaristas y militares. En el Cercano Oriente lo más significativo es el por ahora tenue alineamiento entre Estados Unidos e Irán, así como su cooperación militar con Turquía.
Me he generado un marco para las noticias que nos llegan todos los días y preguntado por las diferencias y las coincidencias con nuestra terrible experiencia.

El Estado islámico –EI-se ampara (en la rama más reaccionaria y más beligerantemente yihadista) de una religión monoteísta excluyente, de alcance mundial, que promete la salvación en el más allá como premio al sacrificio terrenal, como lo ofrecía y exigía el cristianismo en su primer milenio de expansión universal, y el judaísmo respecto de sus vecinos y su propio pueblo, con similares resultados en términos de sufrimiento infligido. En el caso del cristianismo, felizmente la evolución de las sociedades y un centro relativamente moderado de su rama principal, con sede en Roma, le quitó el filo beligerante de antaño. Y de las otras ramas, las ortodoxas estaban más interesadas en usufructuar los beneficios de su participación en el Poder, y las protestantes, aparte de más fragmentadas, en servir de contrapeso a la católica, de consolidarse en alianza con el Poder frente a las tendencias liberalizadoras en las sociedades modernas, teniendo tanto la católica como las protestantes ramas a su vez progresistas. Es bueno recordar que en la historia de la humanidad, durante el Medioevo cristiano, en gran medida fundamentalista y oscurantista (también con notables excepciones), han sido reinos musulmanes en el Cercano Oriente, África del Norte y España los que han sido tolerantes con otras religiones y han conservado y desarrollado de manera significativa el legado científico y filosófico greco-helénico-romano, enriquecido por el persa, cuya expresión más notable fue la inmensa biblioteca de Alejandría, en Egipto.
El Estado islámico tiene mucho en común con Al Qaeda, del que se escindieron sus dirigentes, centralmente, su orientación salafista – wahabí (que es también la de la gran mayoría de los mahometanos en el mundo, en particular de la teocracia de Arabia Saudita y de la inmensa mayoría de la población del Estado laico de Turquía, dividida a su vez en varias ramas) y su antagonismo con el islam chiita (mayoritario y religión oficial en Irán, siendo minorías fuertes en varios países). También tienen en común su antagonismo con Occidente; pero para Al Qaeda este es lo central de su estrategia, con la idea de minar su moral, su cohesión interna y su economía, aspirando a que los estados occidentales se descompongan, mientras que para el Estado islámico su objetivo principal inmediato es el exterminio de los chiies, físico o por conversión obligada, con acciones terroristas ocasionales en Occidente para aumentar su atractivo para captar adherentes que refuercen su capacidad bélica y de gobierno. Es un hecho que, al menos hasta ahora, una amplia mayoría de sus víctimas son musulmanes chiies u otros que no se le someten.

Superan a Al Qaeda en tener efectivamente al menos un Estado (y fragmentos de otros), algo tangible, aunque con fronteras flexibles, con extenso y amplio control territorial, arrancado a países desgarrados por guerras y guerras civiles, en las que ejerce funciones estatales. Esto le facilita atraer a miles de personas de diferentes partes del mundo para engrosar sus filas en reemplazo de los caídos a través de fronteras porosas (hasta hace poco principalmente la de Turquía). Lo favorece también el moverse, al menos por ahora, principalmente en un medio social étnica y culturalmente bastante homogéneo, con una lengua común, el árabe, aunque disponiendo de intérpretes para muchas otras.
Otro elemento que le da superioridad es un mejor conocimiento del enemigo militar, gracias a los altos oficiales del Ejército y de la Inteligencia de Sadam Husein, desbandados a raíz de la ocupación norteamericana, pero que anteriormente habían sido adiestrados por norteamericanos para reforzar su capacidad de enfrentamiento con Irán (en guerra iniciada por Irak). El entrenamiento recibido por los muyahidines (punto de partida de Al Qaeda) por los norteamericanos contra la invasión soviética en Afganistán había sido de menor nivel, más bien operativo. Además el gobierno chií instaurado por los norteamericanos en Bagdad se ha enajenado a la mayoría suní y tiene fuerzas armadas que destacan por su ineptitud, desmoralización y corrupción, además de haber bandas armadas chiies fuera de su control, y las eficaces fuerzas armadas sirias se enfrentan a múltiples levantamientos en todo su territorio, parcialmente atajados, pero no aplastados, lo que ha facilitado el control de gran parte del país por el EI.
El ejército yihadista, si bien se encuentra con fuerzas de tecnologías muy superiores, en particular aviones y drones, las enfrentan con una combinación de ataques frontales, de tácticas de engaño, de infiltración masiva, con actos terroristas solo como un elemento complementario.
El EI dispone de muchísimos recursos, a nivel de entre uno y dos millones de dólares diarios, por el control de muchos pozos petroleros y la exportación de sus productos, por los impuestos y aranceles de importación que recauda, por las extorsiones que realiza con amenazas y toma de rehenes, por petróleo y electricidad al parecer incluso para Damasco, capital de Siria, y por aportes desde sus simpatizantes en Occidente (y al parecer siguen recibiendo dinero desde políticos y millonarios de Estados árabes). Se dice que, a pesar de que el consumo de drogas es drásticamente reprimido, cultiva cannabis para exportación. Y se afirma que tiene un control riguroso de sus recursos, con drásticos castigos por aprovechamiento personal o negligencia.
Los relatos de refugiados y la sofisticada publicidad del EI muestran terribles ajusticiamientos de sus enemigos y crueles sanciones a infractores de su legislación represiva, aplicando estrictamente la sharia, pero a la vez, frente al caos previo, garantizan tanto un orden básico como el suministro de agua y electricidad a la gran mayoría de la población que oprimen, facilitan el comercio y la producción, mantienen en sus puestos a gran parte de los funcionarios (que muchas veces todavía son pagados por el Estado subvertido), y tienen políticas flexibles frente a demandas específicas de ciudades, pueblos y segmentos poblacionales mientras no contradigan sus normas religiosas. Esto vale también para los miles de voluntarios provenientes de países de Europa, del Norte de África y de otras partes, no todos de origen árabe, incluso para mujeres, asignando a cada una el tipo de rol y de actividad en que prefiere desempeñarse, como pareja de héroe, como enfermera o médica en hospitales y centros de salud femeninos, como parte de una brigada militar femenina, entre otros.

Todas estas características no las tuvo y, en gran parte, no las podía tener Sendero Luminoso, por su ideología en realidad nacionalista reaccionaria, no arraigada en amplios sectores de la población. Pero si su salvajismo no hubiese sido tan generalizado, si no hubieran primado el terrorismo y un primitivismo técnico, si hubiera respetado las dinámicas económicas, y, principalmente, si hubiera tenido una política de gobierno flexible y de cierta eficiencia en las áreas temporalmente bajo su control, el enfrentamiento hubiese sido mucho más difícil, de mucho más largo aliento y aún mayores costos sociales y económicos.
Y también hubiese sido menos costosa, en recursos materiales y vidas humanas, frente al Sendero brutal que vivimos, una acción más inteligente y selectiva de parte de las fuerzas estatales (como la de los ingleses en Malasia en la década del 50), sin las acciones represivas también sistemáticamente brutales que no fueron solo excesos inevitables en una lucha. Fue finalmente lo poco de inteligencia policial que sí tuvimos lo que permitió descabezar un Sendero ya muy debilitado por haberse enajenado las simpatías de las masas campesinas indígenas, de las capas medias rurales y de casi toda la población urbana.
Era y es importante distinguir entre senderistas, por un lado, y marxistas-leninistas y maoístas en general, por el otro, con posiciones erróneas pero respetables que han terminado contribuyendo mucho a la conquista de derechos sociales en nuestras sociedades y al retorno a la democracia, incorporándose a esta, y que actualmente son dominantes en algunos países con los que comerciamos y negociamos. También lo es reconocer que la inmensa mayoría de los musulmanes del mundo y de su clero (salafista) o expertos en religión (chiies) interpretan su religión como pacífica y tolerante (claro que con subyugación o severa restricción de las libertades de las mujeres y otros rasgos reaccionarios).

No para justificar al yihadismo, sino para situarlo en el contexto de menor desarrollo cultural y de los otros monoteísmos, es bueno recordar que el Dios del Antiguo Testamento, Jehová de los ejércitos, ordena innumerables veces el exterminio de poblaciones judías enteras por no rendirle pleitesía y a otros pueblos para abrirle campo al suyo. Conviene recordar que la Iglesia cristiana, luego Católica, desde su ascenso al Poder, hasta el Renacimiento, ha intentado y en gran medida logrado exterminar a los cristianos disidentes –maniqueos, cátaros o albigenses, valdenses, husitas, hugonotes- lo que llevó luego a la Guerra europea de los 30 años, en el siglo XVII, principalmente en territorio alemán. Es justo decir que tanto (reyes y príncipes) católicos como luteranos lucharon para subyugar a los anabaptistas (guerras campesinas en Alemania).
Nos apena y es condenable que sean destruidos monumentos de incalculable valor histórico en territorio ocupado por el EI (además de los que son víctimas de combates), pero también eso tiene antecedentes en la Biblia, en la historia cristiana y en América, donde los conquistadores construyeron sus templos sobre los cimientos de los aztecas y andinos, y luego la Iglesia Católica llevó a cabo una sistemática extirpación de idolatrías.

Ha sido el capitalismo, junto con el mayor desarrollo de las ciencias y de la cultura, lo que ha creado las condiciones para una lenta pero sostenida superación del sectarismo religioso en Occidente. Es la globalización capitalista lo que más está erosionando el Poder del islamismo retrógrado (así como de otras autocracias).

Debo algunas ideas respecto del EI a un artículo en el diario El País, de España, de la economista Loretta Napoleoni.


29.7.15

El dilema griego-europeo y nosotros

El dilema griego-europeo y nosotros

Julio 2015


Europa nos importa, no solo por provenir de ella muchos de nuestros antepasados –además de los autóctonos, los de África y de Asia-, sino por ser el mayor bloque de muchos países, que es uno de nuestros principales mercados y proveedores, con una organización democrática, por más que sea notablemente deficiente. Su desempeño económico y político, al igual que el de Estados Unidos y China, tiene enormes repercusiones en nosotros.
Grecia tiene cerca de 11 millones de habitantes, 130 mil km2 –más o menos como Ancash, Lima, Ica y Junín juntos, o Arequipa más Cusco. Su caso actual, además de la importancia para ellos mismos y Europa, posee una gran carga simbólica, en tanto cuna, gracias a sus antepasados muy remotos, de la democracia como sistema de gobierno, y de una cultura que es componente central de las raíces de la europea, que es también la nuestra -en fructífero mestizaje con la preibérica y otras. Grecia fue de los primeros países en adoptar el sufragio universal en el siglo XIX. Fueron los griegos los que usaron la palabra Europa -inicialmente, en Homero, el nombre mitológico de una reina de la isla Creta, princesa fenicia raptada por los minoicos-, y, ya en el siglo quinto antes de Cristo, usada por Heródoto, primer historiador sistemático conocido, como nombre para todo lo situado al Oeste de Grecia. Es bueno recordar que fueron griegos los principales iniciadores de la filosofía, ciencia, historia, literatura y artes occidentales (a su vez influidos por las de Mesopotamia y Egipto), y el griego fue lingua franca del Mediterráneo durante más de medio milenio, incluso de los romanos, hasta ser paulatinamente desplazada por el latín. Igualmente nuestro alfabeto latino derivó del griego (y este del fenicio, basado en los jeroglíficos egipcios).

El mundo se está complejizando cada vez más, a la vez que, por un lado, organizando más, por otro lado, desorganizando, haciendo más difícil la comprensión de sus procesos y la toma de posición al respecto.
La catástrofe griega y el rescate europeo de su economía es un caso emblemático. Grecia se encuentra en un estado lamentable y terrible para su población. De una parte, por responsabilidad propia de sus grandes empresarios (campeones del no pago de impuestos), y, aún más, de sus estamentos dirigentes en las últimas décadas, al haber descompuesto por politiquería un Estado antes más basado en la meritocracia y luego haberse farreado los recursos recibidos de Europa y del FMI; de otra parte, por responsabilidad de los organismos europeos que la integraron a la Eurozona, a pesar de claramente no reunir las condiciones necesarias (con falseamiento de estadísticas), de los bancos europeos que alimentaron con préstamos exuberantes un comportamiento y una política económica y social insostenibles. Esto fue agravado por el condicionamiento de los dos enormes salvatajes financieros previos, a una austeridad extrema, incluso criticada por el FMI, que llevó a una debacle de la economía, con enorme contracción y continuada depresión, que agravaron la terrible situación de las mayorías de menores o nulos ingresos.

El resultado es una situación en que cualquier solución tiene consecuencias negativas para todas las partes, de impacto difícil de medir y sopesar, pero siempre más desfavorable y dramática para las personas de menores ingresos. Se trata de encontrar el camino, lleno de imponderables, de menor costo y mayores probabilidades de desenlace final positivo tanto para Grecia como para la Unión Europea, con la menor intensidad y duración del sufrimiento para el pueblo griego, evitando lo más posible los errores cometidos en los muy difíciles y dramáticos, pero menos complejos, salvatajes previos de Islandia, Irlanda, Chipre, Portugal y España, y en las privatizaciones apresuradas de empresas del Este de Alemania tras su reunificación.
Me inclino a pensar que lo negociado recientemente a solicitud del gobierno griego es la salida menos mala, por puntos, no categóricamente. Si bien una sólida mayoría de la ciudadanía respaldó con su voto el pedido del primer ministro, Tsipras, de rechazar con el No las condiciones impuestas por las autoridades económicas europeas y del Fondo Monetario Internacional, hay una amplia mayoría ciudadana y de los partidos más sensatos, de todo el espectro político, según encuestas un 70% de la población, que prefiere mantenerse en la zona del euro, seguramente tanto recordando el descalabro de la antigua dracma (casi como en el Perú, del inti) y la incesante devaluación de la nueva, como por el temor a que se debilite el respaldo europeo frente a Rusia y a Turquía, percibidos como amenazas.
Tsipras ha usado ese referéndum para lograr la aprobación, por la troika (la Comisión Europea -CE, el Banco Central Europeo -BCE y el Fondo Monetario Internacional -FMI), del rescate económico -algo también recomendado por el gobierno de los Estados Unidos-, con condiciones un poco menos duras que las exigencias previas, pero siempre durísimas, frente a un desastre económico y social muy probablemente aún mayor, y encaminar a su país a una senda de estabilización y crecimiento sostenible, una posición que puede estar equivocada, pero es valiente, aunque, como afirma el economista Krugman, no tan responsable como él originalmente creía; ojalá resulte siendo una solución y no un problema aún mayor, como tras los dos rescates previos.
Tsipras ha logrado ya la aprobación, por amplias mayorías en el Parlamento (con excepción de pequeños partidos antieuropeos y de una minoría del propio, la nueva Coalición de izquierda radical), de gran parte del paquete de medidas iniciales exigido como condición para el acuerdo definitivo. Una gran incógnita es cómo un Estado casi fallido, que, bajo otros gobiernos, no ha podido ni querido cumplir con las condiciones anteriores, puede llevar a la práctica cambios tan complejos, lastrado como está por corrupción, clientelismo, ineficiencia, sistema tributario totalmente inequitativo, además de elevados gastos militares y desmedidos peso e intervención de la Iglesia Ortodoxa, así como por una economía de muy baja productividad, a pesar de tener más horas de trabajo semanales que Alemania, y casi el doble de las prósperas Holanda y Suecia.
Y, si bien el rescate contradice el categórico No del referéndum, una amplia mayoría de la población, seguramente en parte no la misma, sigue apoyando a su Primer ministro.
Quienes critican el rescate como una imposición humillante y una claudicación, olvidan o prefieren no considerar que la alternativa es una catastrófica cesación de pagos (recordemos sus terribles efectos en Argentina, en 2001) y el colapso de su sistema bancario, con consecuencias aún más duras y duraderas que la dramática situación esperable ahora.

El rescate lo es simultáneamente de varios bancos europeos, que reciben la mayor parte de las decenas de miles de millones en juego, lo que disminuye a la eurozona tanto el elevado riesgo de una crisis del sistema financiero, de consecuencias imprevisibles para una economía mundial que aún no logra superar la crisis desencadenada en 2008, como el de un desgarramiento que acentúe también en lo económico las peligrosas tendencias centrífugas en lo político. Eso sí, tendrá que encontrar una vía democrática de la eurozona para reestructurar la deuda griega (y otras), algo a lo que la política Merkel, primera ministra de Alemania, parece estar dispuesta, en contraste con su economicista ministro de economía, Schäuble, con muchos políticos europeos y con la opinión de una ligera mayoría de la población de Alemania (país que, junto con gran corresponsabilidad en la generación de la situación, carga también con el mayor peso del rescate).
Mejor hubiese sido que Grecia no entrara a la eurozona, pero ya es parte de ella, y una salida de la misma tiene consecuencias económicas y políticas imprevisibles, también para Europa. Lo que está en juego es la existencia misma de una Europa amplia y sólida como uno de los polos de desarrollo mundial, capaz de contener las fuerzas antidemocráticas, racistas y xenófobas internas y contrapesar el neo expansionismo ruso, además de garantizar su estabilidad económica.
Si fuera fácil salir de la eurozona y volver a su moneda nacional, el dracma, seguramente Tsipras lo hubiera preferido. Pero el cambio de moneda, además de otros costos enormes, también entrabaría la economía por interminables litigios respecto de contratos previos, y, como escribe el ahora famoso economista Picketty, la salida de Grecia del euro sería además (preciso, podría ser) el principio del fin de la zona euro. Frente a la excesiva dureza del paquete de salvataje propone una conferencia que permita reestructurar todas las deudas de la zona euro (aclaro, algo que la normativa actual no permite, siendo la griega la punta de un iceberg colosal) y una reforma institucional con la creación de una cámara parlamentaria (agrego, que le dé una base más democrática y más fuerte).

El Salvador y Ecuador, que han adoptado el dólar como su moneda, en la cual tienen aún menos injerencia que Grecia en el euro, demuestran que usar una no propia funciona, con menoscabo de una soberanía monetaria que habían usado mal, a cambio de una estabilidad que les ha facilitado retomar la senda del crecimiento. En el Perú tenemos una situación intermedia, con uso, tanto del nuevo sol como del dólar como monedas de amplia aceptación, casi a la par. Hemos aprendido, a un costo altísimo, que la estabilidad macroeconómica y monetaria es una condición indispensable –aunque no suficiente- del crecimiento económico sostenido, que es a su vez uno de los pilares del desarrollo sustentable.
Lamentablemente la salida de Grecia del euro sigue siendo una espada de Damocles en el horizonte.
La buena noticia es que las autoridades europeas están siendo obligadas por la crisis –como otras, también una oportunidad- de replantearse la organización política de la eurozona, hacia una mayor representatividad democrática, y de seguir fortaleciendo la normativa y los mecanismos de control del sistema financiero para disminuir los riesgos de colapso. A tal punto obligadas, que según el economista Jeffrey Sachs, que considera al sistema de gestión de crisis europeo inepto, extremadamente politizado y poco profesional, si no son capaces de salvar ahora a Grecia, no serán capaces de salvar la eurozona. Francia, del centroizquierdista Hollande, y Alemania, de la centrista Merkel, parecen haber comprendido el reto y estar dispuestas a enfrentarlo.


17.7.15

Visita papal antisistema (1)



Breves: Visita papal antisistema (1)


Julio 2015




El Papa Francisco sigue impactando a escala mundial con su consistente mensaje, predominantemente constructivo y esperanzador, que expresa lo inmensamente positivo en la vida y prédica de ese gran personaje que fue Jesús de Nazaret.

No ignoro puntos oscuros generales, como la oposición al aborto y el peligro de un fortalecimiento de la Iglesia Católica en conjunto, incluidos todos los males denunciados por el Papa -no garantizadamente presidida siempre por alguien como Bergoglio. También en lo que tiene de negativo respecto del necesario carácter secular de los Estados, al que él mismo apoya con el énfasis en la separación de iglesias y Estado –a Dios lo que es de Dios, al César lo que es del César.

Hay otras afirmaciones suyas que, si bien tomo en su faceta progresista, sé que pueden ser y son interpretadas por muchos en un sentido perjudicial para nuestro desarrollo como humanidad, y dan alas a posiciones bienintencionadas pero equivocadas al respecto.

Causa preocupación su insistencia en un cambio de estructuras “porque el sistema ya no se aguanta más”, que comparto en su afirmación de que necesitamos un cambio real y profundo, pero que tiene la implicancia perjudicial de su negación total. Lo entiendo como guiño a los gobiernos de los países que visita, que puede ser positivo si contribuye a encarrilar a las posturas antisistema más radicales en su solicitud y actitud general de cooperación y diálogo.

En ese sentido subrayo su mensaje de que "Todos los temas, por más espinosos que sean, tienen soluciones compartidas, razonables, equitativas y duraderas. Y, en todo caso, nunca han de ser motivo de agresividad, rencor o enemistad que agravan la situación y hacen más difícil su resolución." Y "El progreso integral de un pueblo incluye el crecimiento en valores de las personas y la convergencia en ideales comunes que consigan sumar voluntades, sin excluir ni rechazar a nadie."

Tanto defensores como opositores bienintencionados del capitalismo en su forma actual deberían hacerlo suyo y sumar esfuerzos para ir corrigiendo radicalmente sus terribles lacras.