28.1.17

Trump inaugurado -y desencadenado

Alfredo Stecher

28.01.2017


Las primeras poses y medidas del ahora presidente Trump han confirmado el grave peligro que su gestión encierra para los Estados Unidos y para todo el mundo, incluidos nosotros. Hay quienes sostienen que se trata solo de una variante de los poderes dominantes en nuestro sistema económico y político mundial, con la ventaja de  ser más fácilmente desenmascarable y combatible, argumento similar al esgrimido frente al nazismo (Trump no es nazi, y ojalá no se convierta en uno, estimulado por su megalomanía y por los neonazis y neo kukluxklan que lo apoyan con entusiasmo, pero puede favorecer una evolución de nuestras sociedades en ese sentido).
Es cierto que es una variante, pero nefasta, frente a otras que pueden no gustarnos, pero que facilitan o al menos permiten que evolucionemos no solo materialmente sino cultural y socialmente en un sentido positivo. Entre ellas tenemos a la mayoría de los gobiernos democráticos occidentales y al partido demócrata, con el gobierno de Obama como símbolo. Podemos tener mayor o menor afinidad con Hillary Clinton o con Bernie Sanders, y mayores o menores expectativas respecto de las posibilidades de éxito de sus posibles políticas de gobierno, pero ambos ofrecían una continuidad de la gestión Obama, que aprecio, y expresan una posición política radicalmente diferente a la de Trump -dentro del sistema, claro está, en el que, de diferentes formas, estamos todos.
"Estados Unidos primero" recuerda la primer estrofa del himno nacional de Alemania, desde 1922, suprimida después de la IIGM, que comienza con "Alemania, Alemania, sobre todo", que sirvió posteriormente de pilar a la ideología nacionalsocialista y a la tragedia mundial a la que condujo.
Lo que algunas posiciones no entienden, es que, teniendo intereses y defectos en común, ni el establishment económico ni el político son homogéneos, y que sus contradicciones internas son profundas, con tendencia a convertirse en antagónicas. Tampoco lo es el establishment cultural, como se ha evidenciado con las recientes declaraciones militantes de muchas personalidades de esa esfera, junto con pronunciamientos desde el campo científico.
No tienen el mismo sentido histórico las enormes multinacionales más tradicionales, carentes de escrúpulos en temas sociales y ambientales, y frente a sus clientes, que las que están asumiendo responsabilidades empresariales en ese sentido; no tienen el mismo efecto los gigantescos capitales financieros que se atienen a las normas bursátiles y de gestión bancaria, que los que las evaden con la creación de derivados financieros fuera de todo control.
Es cierto que Obama, Clinton, y, quizá de otra manera Sanders, negocian con los grandes capitales de todo tipo para que funcionen en condiciones menos desfavorables o más favorables para nuestras sociedades, pero no imponen simplemente los intereses de estos en contra de lo que la mayoría de la sociedad y de consensos científicos considera aceptable.Y, lo que es aún más importante, tienen políticas que favorecen la democracia, la paz, el desarrollo científico y la globalización con normas gana-gana para todos los países, con concesiones recíprocas, y no de imposición unilateral -aunque sí se nota su mayor poderío.
Claro que para apreciar esto no se puede tener la globalización como el enemigo a combatir, en cuyo caso efectivamente Trump hasta resulta un aliado.

13.1.17

Democracia, cambios y centro político

Alfredo Stecher

13.1.2017


19.1.2017: corrección al artículo:
A través de Compartiendo, artículos distribuidos semanalmente por Fernando Alvarado, del Centro Ideas, he recibido un comentario del doctor Alejandro Grobman, que agradezco y que me lleva a una corrección.
Escribe: Sr. Stecher: Se puede quebrar la solidez de la democracia con declaraciones tales como la que Ud. indica en su texto: “los cambios más profundos no pueden limitarse al control del Gobierno y aparato estatal, tiene que incluir un control o al menos importante de la institucionalidad civil”. Sería bueno que aclare qué quiere decir con ello.
Saludos cordiales, Alexander Grobman
Mi respuesta: Sr. Grobman: Le doy la razón en objetar mi formulación, bastante infeliz, que sin ser mi intención se puede interpretar como control desde el gobierno, pero intenta decir que las mismas opiniones y objetivos que guían al gobierno deben predominar en la sociedad y sus instituciones, para facilitar su éxito. Lamento mi lapsus.

Corrijo el final del cuarto párrafo:
Hay personas que, desde ambos extremos del espectro de autodefiniciones políticas, se mofan de la importancia que asignamos muchas personas a ganar el centro, no con posiciones ni chicha ni limonada, sino convenciéndolo de que la propuesta que se tiene es lo mejor para el país, incluidos ellos, al menos mucho mejor que otras; y que, con metas ambiciosas, se avanzará sin embargo con la moderación y gradualismo necesarios para mantener la estabilidad económica y política.
Esas mofas son intrínsecamente antidemocráticas, porque obvian la necesidad, en democracia, de ganar consensos amplios y obtener una mayoría absoluta o al menos una mayoría relativa, para poder gobernar en alianza con fuerzas menores o con la segunda mayoría. Desde la derecha, se trata de su convicción de que los poderes fácticos que representan pueden imponer su voluntad con ayuda de segmentos reaccionarios del aparato estatal; desde la izquierda, de manera difusa, de que el camino adecuado es una revolución que obligue a las mayorías que no les favorecen en las urnas, a plegarse una vez constatada la bondad de sus políticas iniciales (y la fuerza de su capacidad represiva). En el primer caso, se trata de una dictadura fáctica, en el segundo, de una dictadura a secas, aunque en ambos casos mantengan algunas formas democráticas. Y, por supuesto, hay miles de variantes.
La posición realmente democrática admite que el país -y el mundo- pueden avanzar más y mejor bajo el sistema democrático, aunque gobiernen fuerzas con idearios y prácticas que no compartimos, siempre que no asuman posiciones extremas que llevan a salidas totalitarias.

Se trata de formular y difundir los planteamientos que se considera, con fundamentos, a la vez propulsores de más desarrollo, justicia, equidad y reducción de los males del sistema, y posibles de realizar, en plazos razonables, con prioridades justas y atinadas, y de mejoras en la cultura general, en la escena política y en la dinámica estatal. Se trata de convencer de esto a quienes inicialmente no lo comparten o en quienes suscita dudas. Hay que canalizar el descontento popular legítimo, pero no basta eso para mejorar la sociedad y el país. Y, haciendo eso, hay que fomentar un cambio cultural y la formación de cuadros políticos e instituciones capaces de asumir y desarrollar esas posiciones permanentemente y, en diversos momentos, desde partes del aparato estatal y del Gobierno, así como desde la sociedad civil. El poder necesario para los cambios más profundos no puede limitarse al control del Gobierno y aparato estatal, requiere que las mismas opiniones y objetivos que guían al gobierno predominen en la sociedad y sus instituciones, o al menos en parte importante de la institucionalidad civil, para facilitar su éxito.
Esto es complejo y exige superar el simplismo de muchos políticos, personas y organizaciones, que creen que basta con carisma -que ayuda mucho-, con promesas para todos los gustos -populismo-, con desacreditación de los adversarios-en parte necesaria, con decencia- y con desenmascaramiento de los enemigos. Las batallas a dar son a la vez por alternativas de gobierno y por el fortalecimiento de la democracia.
Como dice el columnista Daniel Innerarity, hay que ganar una batalla conceptual que haga inteligible la idea de una democracia compleja, un conjunto de valores y procedimientos que hay que saber orquestar y equilibrar (participación ciudadana, elecciones libres, juicio de los expertos, soberanía nacional, protección de las minorías, primacía del derecho, deliberación, representación).
La voluntad popular es un factor de base de la democracia, pero no es positiva la que solo expresa ánimos del momento y no lo que se requiere para progresar, que son decisiones reflexionadas sobre opciones elaboradas por élites de todo tipo, con intervención de análisis científicos y de políticos que han evidenciado seriedad, compromiso, consecuencia y resultados positivos para al conjunto del país, y con interiorización de parte de segmentos significativos de la población.
Frente a las posiciones extremas se presenta el dilema de cómo tolerar a la intolerancia, de cómo impedir que hagan daño sin conculcar los derechos que también tienen, y buscando amortiguar o encauzar sus desacuerdos, protestas y alternativas extremas para evitar el daño que causan o pueden causar a la sociedad y al sistema democrático.



6.1.17

Fidel Castro

Alfredo Stecher

6.1.2017


Como en toda muerte, van mis condolencias a quienes sienten que han perdido un ser querido o admirado.
Ha sido impresionante la cantidad de páginas en diarios con reflexiones sobre lo que significó ese líder latinoamericano. Se benefició del aura del Che, pero principalmente de su propia capacidad para hipnotizar a su pueblo y a muchos jóvenes y no tan jóvenes, especialmente en Latinoamérica y Europa. Amainada ya hace décadas esta marea, que fue corresponsable de la muerte inútil y contraproducente de miles de jóvenes, quiero dejar testimonio de lo que significó para mí.
Nunca fui fan de él y de sus políticas, tampoco del Che, aunque reconocí el coraje y las buenas intenciones iniciales de ambos, y admiré la gesta contra la dictadura de Batista. Consideré a la revolución cubana parte del mundo político de izquierda, del que no excluía a nadie mentalmente. Pero, en tanto joven revolucionario socialista, tuve radicales discrepancias con ambos y un creciente rechazo a la megalomanía de Fidel y el fomento del culto a su personalidad.
En retrospectiva (no recuerdo haber tenido conciencia de eso en ese momento), hubiese valorado, como intención, sus declaraciones en 1959, primer año de su ascenso al Poder, ante públicos divididos en los Estados Unidos, sobre no ser comunista y estar por una tercera vía, entre capitalismo, que mata, y comunismo, que suprime libertades, su compromiso con una prensa libre, y su intención de realizar una reforma agraria con generación de pequeños propietarios como parte de una verdadera democracia. En mi primer año en la universidad, 1964, eran esas las ideas que me atrajeron un tiempo hacia posiciones social cristianas, influenciado por la revista Mensaje, de jesuitas chilenos. Pero ya en 1961, Castro, desilusionado, con razón, con los Estados Unidos, en ese tiempo percibido como el imperialismo enemigo de América Latina, se había alineado con la URSS y se identificó con el marxismo – leninismo en su versión más simplista.
Me habían seguido un tiempo causando simpatía la personalidad y la imagen del Che. Pero ya a mediados de los sesenta, antes de su sacrificio en Bolivia, tenía difusas discrepancias con sus ideas económicas y un claro rechazo a su táctica de guerrilla. Consideraba errada la política de exportación de la revolución, ejemplificada en sus gestas fracasadas en África y Bolivia. Desde que abracé la causa socialista, en 1965, me imaginaba su desarrollo como el de una enorme mayoría del pueblo luchando masivamente contra el Estado que la oprimía, obligado a tomar las armas, junto con sectores del Ejército, por cerrárseles el camino democrático.
A fines de los sesenta, cuando un amigo encandilado por esa Revolución regresó de una visita a La Habana y nos contaba sus vivencias, recuerdo haber criticado, junto con otros, las elecciones en cada barrio para respaldar a una lista única, del partido único, y haberlas calificado como no democráticas. Debo confesar que no fui consecuente, durante algún tiempo, respecto del maoísmo, por ceguera ideológica.
De no ser por la estúpida política de los Estados Unidos, sostenida por la fuerza electoral del exilio cubano, probablemente el castrismo hubiera caído hace algunas décadas o hubiera sido obligado a una rápida evolución. Se necesitaban mutuamente, el uno para poder atribuir todos los males a un enemigo externo, el otro para mostrar su dureza y consecuencia, a la vez que iniciaba negocios con la URSS, y, posteriormente, una apertura político-comercial hacia China; y luego el deshielo a partir de Gorbachov. Hay que reconocer al régimen una notable capacidad de aprovechamiento del conflicto con Estados Unidos para mantener alineada una alta proporción y quizá mayoría de la población, algo facilitado por la permanente sangría de cubanos emprendedores, con formación y con habilidades que de otro modo hubieran sido parte de un fuerte movimiento de resistencia interna (en general no particularmente democráticos).
Ha habido cosas admirables en Cuba, en particular la masificación de la educación y del sistema de salud públicos, con algunos avances importantes, pero reproduciendo defectos de la educación occidental y de los sistemas soviéticos. Inicialmente se creó también un amplio aparato cultural, con algo de cine y la labor editorial de la Casa de las Américas, con una apertura que colapsó a raíz del caso Padilla, poeta premiado que, por sus críticas al sistema fue obligado a una denigrante y penosa autocrítica pública, al estilo estalinista, y posteriormente a exiliarse. El caso Padilla provocó la ruptura con la revolución cubana de gran parte de la intelectualidad latinoamericana y mundial que la estaba apoyando; de nuestros cercanos, Mario Vargas Llosa y Jorge Edwards. Y no ha cesado la política de discriminación de minorías sociales.
La política económica y el inmovilismo político con represión y corrupción han llevado a una decadencia de todo, desde los servicios públicos hasta el abastecimiento material, con reemplazo de comida por discursos, racionamiento a niveles muy bajos de ropa y comida, escasez de casi todo, en especial de medicamentos, especialmente visible para el foráneo en La Habana, sus casas y su parque automotor, mientras que las mansiones de los ricos son ocupadas por dirigentes del Partido. En eso juegan un rol importante el embargo norteamericano y la pérdida de sus dos sucesivos auspiciadores, la URSS, por su derrumbe y vuelta al capitalismo en 1991, y Venezuela, por la reciente caída del precio del petróleo y su desgobierno; pero nada impedía a un país con varios recursos naturales, profundizar los lazos con otros países desarrollados y con gran parte de Latinoamérica, a partir de su compromiso con ya no intentar exportar la revolución, si hubiera contado con una base económica diversificada. Sin embargo hay que reconocer que Cuba está entre los países con mejores índices de desarrollo humano (esperanza de vida, alfabetización, nivel educativo y cobertura sanitaria y de salud) y de huella ecológica (por su escasa industrialización).
En tanto economista y crítico del estalinismo desde una óptica bastante democrática consideré un despropósito la política económica basada en la producción de azúcar con la URSS como único cliente, y me escandalizó y sigue escandalizando la disposición explícita de Castro, en 1962, durante la crisis de los misiles, de sacrificar a toda la población de Cuba en un holocausto nuclear. Y, como en todos los países de la órbita soviética, el aparato estatal es policiaco y exhibe todas las taras de ineficiencia y corrupción habituales, con la particularidad de que su poder se basa centralmente en el Ejército, como en Venezuela. Es cierto que la tecnología moderna lo ha obligado a una cierta tolerancia frente a intelectuales disidentes, como Yoani Sánchez (notable y equilibrada bloguera), eso sí, ninguna, frente a protestas callejeras.
Fue exitosa su política de apoyo militar -según Castro, sin interés material-, entre 1975 y 1991, en Angola, colonia portuguesa que, ante su independencia gracias a la revolución de los claveles, en Portugal, fue invadida por fuerzas congoleñas y sudafricanas. La intervención, apoyada por la URSS y China, llevó al despliegue de 350000 soldados cubanos a lo largo de los tres lustros y de más de 50000 profesionales de apoyo, especialmente de salud. No estoy en condiciones de evaluar ese involucramiento militar, pero ha sido en general considerado exitoso; no sé cuánto, para el porvenir de Angola. Sí es evidente que fue un pulseo entre los países comunistas y capitalistas, con involucramiento incluso de la OTAN, en que las fuerzas cubanas fueron el respaldo en terreno a uno de los bandos de luchadores angoleños, el Movimiento Popular para la Liberación de Angola, que terminó ganando la guerra civil desatada tras la independencia.
En la isla la pérdida del apoyo soviético fue compensada, después de un período crítico, por la ayuda venezolana, cuya declinación por la crisis en Venezuela ha llevado a otro período de mayores penurias y ha obligado al régimen cubano, ya bajo Raúl Castro, a una tímida política de reformas económicas, con despliegue de la asfixiada economía de pequeña escala.
La particular habilidad de Fidel para mantener la adhesión a su figura y Poder, se expresa póstumamente en la inteligente medida de no autorizar el uso de su nombre para designar calles y plazas, y con el reemplazo de una posible efigie por una roca sobre la tumba de sus cenizas, en aparente cumplimiento de su rechazo al culto a la personalidad, en su aspecto menos relevante. Lo más importante de este ha sido su omnipresencia, perpetuada a modo dinástico por el nombramiento de su hermano como su sucesor, con los mismos poderes (aunque no con el mismo carisma).
Fidel marcó una época, con un epílogo que parecía interminable y todavía no termina de terminar. Probablemente Trump ayude a alargarlo.



30.12.16


¿Feliz Año 2017? Sí, lo más posible

Alfredo Stecher


Siempre tiene sentido desear un feliz año, para los demás y para uno mismo, aunque las probabilidades de que resulte así no parezcan muy altas para mucha gente. Lo peor es dejar que el pesimismo nos domine, lo que es la mejor receta para obtener que el año sea menos feliz. El optimismo, ver el vaso medio lleno, puede contribuir a que resulte más feliz que lo esperado o temido.

¿Qué es lo mejor posible?
Que en lo personal estemos libres de catástrofes y grandes angustias económicas y de salud, así como en las relaciones personales, y que podamos hacer con éxito y satisfacción lo que nos toca y lo que queremos hacer, en un marco de relaciones humanas gratificantes, y logremos sobreponernos bien a los problemas y reveses que nos puedan suceder, lo que deseo a mis lectores.
Sin orden de priorización, señalo tendencias positivas reales que hay que reforzar o evitar que se debiliten:
          Que continúen exitosamente los innumerables esfuerzos para lograr un mundo mejor, para lo cual la humanidad nunca ha tenido tantos conocimientos y herramientas, y que se generalice la conciencia de que, con todos sus en parte terribles defectos, ya es un mundo mejor que en cualquier momento previo del desarrollo de la humanidad, con menos pobreza, menos desnutrición crónica, mayor esperanza de vida, menor porcentaje de muertes por enfermedades, menos víctimas de guerras y delincuencia, con impresionantes avances y ritmo de avance de las ciencias y tecnologías, y con un enorme florecimiento cultural que integra lo mejor de la cultura pasada, por lo que vale la pena cuidar lo alcanzado y tomarlo como base para seguir avanzando.
          Que se continúe removiendo obstáculos al desarrollo de la humanidad e impidiendo que aumenten.
          Que nuestras sociedades se vuelvan más inclusivas, más solidarias y con oportunidades para todos, cada vez más sustentables o sostenibles, y que nuestros Estados lo fomenten.
          Que se profundice y generalice la crítica de lo negativo de grandes empresas y empresas en general, así como de los científicos, políticos y funcionarios, pero con conciencia de que la mayoría son también parte de la solución y que hay cambios positivos en su seno y en sus conciencias.
          Que nuestros Estados mejoren su orientación y desempeño, contrarrestando las incompetencias, la desidia, la falta de vocación de servicio público, el burocratismo y la corrupción en su seno, y que, como sociedades, cuestionemos los fundamentalismos tanto del libre mercado como de la preeminencia absoluta del Estado.
          Que cada estamento económico y social, en particular también el empresarial, conviertan en realidad sus proclamas sobre responsabilidades, como algunos ya están haciendo crecientemente por convicción o presión externa.
          Que el criterio para la preeminencia de intervenciones estatales, privadas o mixtas sea su eficiencia y transparencia, antes que ideológico miope.
          Que siga disminuyendo la desigualdad entre países pobres y ricos, y que, en los más desarrollados, se invierta la tendencia a un aumento de la desigualdad en su interior; que sigan disminuyendo la extrema pobreza y el hambre en el mundo, y que sigan aumentando la expectativa de vida y disminuyendo la prevalencia y la gravedad de las enfermedades curables o prevenibles, así como reduciendo el porcentaje de muertes por conflictos bélicos, homicidios y accidentes.
          Que se desarrollen y apliquen brújulas éticas positivas de diversas fuentes de inspiración, laicas o religiosas, y que se fomente un pragmatismo realista guiado por principios.
          Que en nuestro país y en el mundo aumenten su peso las diversas corrientes culturales y políticas que asumen una posición más constructiva y de visión de más largo plazo, con un compromiso firme por la paz y por el bien de la humanidad, cualquiera que sea su orientación ideológica o religiosa.
          Que aumenten las iniciativas por hacer nuestra común tierra más vivible, disminuyendo las fuentes y gravedad de contaminación, especialmente en los océanos, a la vez que ampliando y cuidando espacios para la conservación de las especies y disminuyendo los factores destructores y perturbadores.
          Que se fomente un desarrollo y aplicación responsables de medicamentos y agroquímicos, así como una revaloración realista de lo natural, sin deificarlo, tanto en prevención y curación de enfermedades como de cultivos y crianzas, y se priorice la mejora de la alimentación, con una creciente participación de entidades sin fines de lucro, estatales y supranacionales, y mayor responsabilidad de muchas grandes empresas, que ya se va dando; es fundamental respetar los tortuosos avances de las ciencias, sabiendo resistir sus lados oscuros y limitaciones, evitando lo más posible su subordinación a lo crematístico, a la vez que superar las supersticiones.
          Que vayamos logrando un equilibrio entre ciudad y campo, industrialización y agricultura, y todo lo conexo.
          Que se siga buscando y encontrado la relación más constructiva y justa entre la centralización y la descentralización, ambas indispensables.
          Que la sociedad y el Estado reconozcan y premien los méritos, el empeño y el desempeño por encima de la procedencia y los atributos formales de las personas.
          Que las políticas estatales y privadas valoren los aportes de todas las generaciones, desde la juventud hasta la tercera y cuarta edad.
          Que se diseñe e implemente políticas favorables a los intereses legítimos de asalariados, campesinos y otros trabajadores por cuenta propia, y se contribuya a una mayor tasa de éxito de emprendedores de iniciativas legítimas.
          Que se procure tener sistemas previsionales para salud, jubilación y desocupación, públicos y privados, que compensen adecuadamente a sus cotizantes y eviten situaciones de abandono.
          Que podamos beneficiarnos todos de las nuevas tecnologías y de su vertiginoso despliegue, y proteger a los grandes sectores que se están viendo perjudicados o desplazados por ellas.
          Que se vayan fortaleciendo e incrementando su impacto movimientos como los de disminución de residuos y de reciclaje, de comercio justo y de comida lenta, junto con el de ciudades sustentables, y que hagamos un uso responsable de los plásticos, con preferencia de los realmente biodegradables.
          Que aumenten la valoración de las ciencias y políticas ambientales, así como la conciencia mundial sobre la contaminación y sobre el cambio climático, más las medidas que dependen de la humanidad para frenarlo y para prevenir o aprovechar sus efectos, de modo que se mantenga los compromisos de lucha contra el cambio climático y la supervisión de su cumplimiento.
          Que en todas partes y en todos los estratos y ocupaciones sociales vaya disminuyendo el peso del sesgo economicista, especialmente fuerte tanto en el neoliberalismo como en muchas corrientes socialistas, que pone por delante los resultados económicos de toda iniciativa privada o estatal, en desmedro de las demás dimensiones de la realidad, y que se corrija el cortoplacismo con miradas de mediano y largo plazo.
          Que se consolide la globalización con una creciente libertad de movimiento de bienes, servicios, ideas y personas, y aumenten tanto la conciencia de la necesidad de compensar sus efectos negativos para amplias capas sociales, como las capacidades y las iniciativas para lograr éxitos, en particular también en la subordinación del capital financiero, en una mayor reducción de las desigualdades, comenzando por las más injustas e indignantes, y en la convergencia cultural, con respeto de las minorías de todo tipo.
          Que se refuerce y sea más eficiente la institucionalidad supranacional.
          Que se siga fortaleciendo la lucha contra los abusos de los monopolios y oligopolios, así como de los carteles de delincuentes, y que la necesaria lucha contra el abuso de drogas y la delincuencia sea encaminada adecuadamente de modo de no favorecer incrementos de la violencia y evitar injusticias.
          Que, a pesar del muy elevado nivel de endeudamiento estatal y privado a escala mundial, así como de la aún insuficiente y débil regulación del sector financiero y de la banca, logremos evitar una nueva depresión o minimizar su impacto.
          Que se avance en la superación de la antigua división entre izquierdas y derechas y se vaya consensuando la necesidad de regulaciones estatales e internacionales eficientes para el funcionamiento mejor posible de los mercados, con intervenciones de cada Estado en aquello en que es más eficiente que el sector privado o donde este requiere de un contrapeso o complemento.
          Que la positiva valoración y protección de lo propio no sean un obstáculo para una mayor y fructífera integración, entre personas, entidades, regiones y países.
          Que se reduzcan y dejen de construirse muros separadores y desintegradores como el antiguo de Berlín y las dos Alemanias, así como el presente entre EEUU y México.
          Que los conflictos entre países sean resueltos por vías pacíficas, con mediaciones y arbitrajes internacionales, y que aumenten los frenos a la proliferación de armas.
          Que disminuyan la retórica agresiva y las pequeñas provocaciones de las mayores potencias -EEUU, China y Rusia-, que eviten choques los países poderosos parcialmente alineados con ellas -como Irán, Turquía, Israel, India y Pakistán-, y que no se sumen las grandes potencias intermedias -Gran Bretaña, Francia, Alemania y Japón, dos de ellas, además de Israel, también con armamento nuclear; que la beligerancia de Trump, Putin y Xiping se vea moderada por sus dificultades económicas, aunque siga apareciendo en la retórica para uso interno.
          Que Europa mantenga su misión y logre superar los desgarramientos internos y la burocratización.
          Que sea debilitado aún más el ISIS, hacia su derrota total, y que su Yihad, como la de Al Qaeda y de otras tendencias, después de una intensificación que ya estamos viviendo, comience a extinguirse, aunque sea lentamente, en parte por una mayor resistencia desde el propio islam, al que le falta aún en gran parte recorrer el camino en que felizmente han avanzado las principales corrientes del cristianismo durante el último medio milenio, aunque no diversas sectas, en lo que la laicidad del Estado juega un rol central.
          Que pierda fuerza el judaísmo ultraortodoxo y se encuentre modos de superación del conflicto con el mundo árabe, a la vez que en éste avancen las fuerzas democráticas.
          Que aumenten la valoración y la práctica de la responsabilidad, del respeto, de la tolerancia, de la confianza, de la transparencia, de la veracidad, de la rendición de cuentas, y sean frenados el odio, la discriminación y la demonización de los diferentes, a la vez que protegidos y apoyados estos.
          Que la realidad, la evidencia empírica obtenida con métodos científicos, aunque contraríe nuestras convicciones y prejuicios, sea el criterio básico para la toma de decisiones.
          Que se aceleren los avances notables, pero ni remotamente suficientes, en la superación de la discriminación de género y de otros diferentes, con reconocimiento al derecho al aborto y a las uniones civiles no tradicionales, así como en el freno a la violencia intrafamiliar.
          Que lleguen a un clímax y luego disminuyan los movimientos xenófobos, racistas y discriminatorios de todo tipo, y que la valoración de lo nacional sea acompañada de un creciente cosmopolitismo, de sentirnos a la vez ciudadanos del mundo.
          Que vayan disminuyendo las tendencias intelectuales y políticas que afectan la gobernabilidad democrática, en todas las instituciones y en el conjunto de cada país, gracias a personas de mirada más amplia, con voluntad de servicio público y de convicciones democráticas igualitarias más profundas, y que eso permita una reforma de los partidos políticos, instrumentos básicos para el funcionamiento de las democracias.
          Que se reformen y fortalezcan los sistemas judiciales y de seguridad interna, con criterios de prevención y equidad, que incluyan los delitos y crímenes de cuello y corbata, con énfasis en la corrupción y en los delitos económicos de gran escala; y que se tienda a un sistema carcelario con reales posibilidades de rehabilitación.
          Que se contrarreste los oportunismos de toda laya y que sean frenadas las tendencias populistas de todo tipo que, so pretexto de representar la voluntad popular, solo buscan ganar, fortalecer o perennizar su propio Poder; que comiencen a perder o sigan perdiendo fuerza los que se autodefinen de derecha y de izquierda y socavan los fundamentos de las democracias que predominan en la mayor parte del mundo o en los países que al menos mantienen un marco democrático formal, y que se debiliten y vayan desapareciendo dictaduras de todo tipo, enfrentadas por movimientos pacíficos, a la vez que subordinándose realmente los militares al Poder civil.
          Que se entienda que, a escalas mayores que las locales de pequeña escala, donde puede funcionar una democracia directa, y salvo casos excepcionales, que justifican un plebiscito o referéndum, la democracia representativa sigue siendo el mejor o menos malo de los mecanismos de gobierno y de toma de decisión, tanto mejor mientras más involucre a la ciudadanía, mientras más participativo sea.
          Que se interiorice que las encuestas son un medio de sondear la opinión pública, de cierta utilidad, pero que no pueden ni deben definir las tomas de decisiones.
          Que se frene, desarmándolas ideológica y políticamente, las posiciones demagógicas, extremistas, fundamentalistas y fanáticas de todo signo, y la radicalización estéril o contraproducente.
          Que sea orientada y canalizada constructivamente la justa indignación con los abusos y las inequidades; y que paulatinamente vayamos enfatizando propuestas más que reclamos.
          Que las posiciones culturales y sociales de avanzada, lo menospreciado por muchos como lo "políticamente correcto", sigan luchando por ganar espacio social, político y legal, pero tratando de no generar reacciones airadas de quienes se sienten amenazados en sus posiciones y agredidos en sus creencias, lo que agudiza el conflicto social y favorece retrocesos.
          Que, sin dejar de atender los aún gravísimos problemas en salud, de pobreza y de servicios básicos, sigan logrando mayor peso y sigan implementándose paulatinamente los consensos que se han ido generando sobre la prioridad de la educación para la sociedad, la economía y la política, desde la primera infancia, y sobre la necesidad de cambiar los paradigmas y métodos para la mejora y más adecuada medición de sus resultados, con priorización de la curiosidad, la creatividad, el razonamiento, la responsabilidad y autodisciplina, la solidaridad, el trabajo en equipo así como el dominio de tecnologías y la apertura ante su constante y cada vez más rápida evolución, debiendo la educación formal respetar lo recomendado para cada edad.
          Que se incremente la apertura para aprender del otro, y enseñar al otro, en el país y en el mundo, y el desarrollo de una visión de la realidad con sus múltiples lados, grados y matices.
          Que aumente nuestra capacidad de construir puentes entre ideas, personas, grupos sociales y sociedades, y que se auto reformen paulatinamente las diversas élites que han ido perdiendo la confianza de la sociedad.
          Que sigan aumentando y mejorando su orientación e impacto las innumerables y muy diversas iniciativas de mecenazgo y filantropía desde una enorme variedad de personas y entidades.
          Que aumente la conciencia de lo positiva que es en general la inmigración para los países receptores, de personas de todos los estratos sociales y capacidades laborales, que incrementa la riqueza cultural, aumenta la productividad y el bienestar, y que, por ello, se amplíen la actitud y los mecanismos de acogida así como el castigo social y judicial a quienes abusen de los migrantes, a la vez que se adopte medidas inteligentes y focalizadas de detección y castigo de la ínfima minoría que delinque; corresponde una regulación cauta de sus flujos, con priorización de la eliminación de sus causas en los países emisores, a la vez que con compensaciones para esos países que pierden con ella una parte de lo mejor de sus capacidades y algo de su riqueza.
          Que aumente la comprensión de los aspectos positivos del sistema político y económico mundial y del modelo en cada país, así como de las necesarias y posibles correcciones de sus defectos, y que eso se dé en personalidades de todos los estratos sociales y ocupaciones, y que el Brexit, Trump y los partidos xenófobos y autoritarios queden como símbolos de lo que hay que evitar.
Todo esto es parte de la ansiada inflexión en el proceso de lenta descomposición que amenaza con dominar la escena mundial, frente a las enormes y crecientes fuerzas ideológicas, sociales, científicas, tecnológicas, económicas y políticas que nos hacen cada vez más capaces de construir un mundo mucho mejor.
¿Y qué es lo esperable?
Que haya al menos algunos avances en varios de los ejes de lo mejor posible o al menos no se dé un punto de inflexión hacia lo negativo en muchos de estos, lo que variará según las sociedades y las políticas de cada país, así como según las políticas internacionales.
Que sigan predominando las tendencias positivas, aunque por ahora, estén entre lo esperable un aumento y oscurecimiento de los nubarrones peligrosos que van apareciendo en el horizonte, y se intensifiquen los chubascos que van mojando a cada vez más países y sociedades, hasta provocar tragedias enormes, como los derivados de dictaduras, de la Yihad y de ISIS en el Medio Oriente, el Norte de África y, en episodios aislados, pero de gran impacto, en países desarrollados; curiosamente un enorme riesgo proviene ahora de Estados Unidos, todavía la única superpotencia, por Trump, después de ocho años de políticas orientadas a la reducción de fuentes de conflictos y de conflictos, bajo Obama.
Nadie de los actuales máximos dirigentes está realmente dispuesto a desencadenar un holocausto nuclear, pero, al priorizar los intereses nacionales sobre los comunes, y los egos de sus principales dirigentes sobre los intereses de las mayorías, las grandes potencias se van deslizando por un tobogán cuya forma es un misterio, que puede ir cambiando; desde pendiente aún suave, que puede terminar en un plano pero también en una pendiente más pronunciada, de pronóstico incierto, cuando cambien las personas y grupos al mando. Jugar con fuego aumenta el riesgo de incendio, fomentar el desarrollo de las armas nucleares aumenta las probabilidades, hasta ahora mínimas, de que algún día puedan ser usadas, con efectos inevitablemente desastrosos. Es importante tener en cuenta que la retórica puede tener efectos reales.
Nuestro mundo, mucho mejor que en cualquier período anterior, está viviendo una creciente tensión entre lo que nos hace progresar y lo que amenaza con destruir al menos parte de lo avanzado, con un riesgo aún pequeño, pero en aumento, de un colapso de la civilización. No olvidemos que fue un solo disparo, el asesinato del archiduque de Austria, el que desencadenó la inesperada Primera Guerra Mundial, y que bastó un loco megalómano, Hitler, para desencadenar la Segunda, las dos terribles anomalías en el lento proceso de reducción de la violencia en el mundo.
Felizmente es también esperable que se fortalezcan y aumenten las posiciones y voces más razonables en y desde todos los campos, sean personajes políticos, científicos, académicos, maestros, escritores, personalidades de diversas esferas artísticas, empresarios, dirigentes sociales, personas vinculadas al deporte, policías retirados y ex militares, ciudadanos en general y jóvenes en el ciberespacio; y desde todos los países, con tanto mayor calidad y fuerza cuanto más democráticos son estos, asumiendo y desarrollando los valores que nos han heredado el liberalismo y el socialismo, así como las filosofías orientales y helénicas, y lo mejor de la tradición judeo-cristiana, entre otros: en particular las libertades y responsabilidades individuales, así como los derechos y obligaciones sociales, más los marcos políticos más propicios a su afirmación, las diversas formas de democracia. Y que siga fortaleciéndose la vigencia de los derechos humanos.
Podemos aspirar, ojalá no ilusamente, a que las posiciones erróneas y destructivas de Trump terminen chocando con la realidad y con lo más avanzado del establishment político y económico norteamericano, incluida una parte del republicano, de modo que se vea obligado a reconsiderarlas.
Es concebible que sigan aumentando las presiones e iniciativas también positivas desde grupos religiosos en el sentido de aplicar con mayor fuerza lo positivo de sus doctrinas, en particular las más identificadas con Jesús, como lo ejemplifica el Papa Francisco, y desde las posiciones más tolerantes del islamismo.
Hay indicios alentadores en el sentido de que la intolerancia y la insensatez de los extremos fundamentalistas está contribuyendo al fortalecimiento de posiciones de centro más equilibradas e integradoras, en resistencia y combate a sus ideas erróneas y peligrosas.

Todo esto depende también de nosotros (pasada la oportunidad de Santa Claus):
De mí, de cada quien que lee este artículo e invocaciones similares, y de todas las personas de buena voluntad, como se decía antaño:
          Apuntar a más, al amor al prójimo, pero al menos mirar al prójimo con una sonrisa en vez de con indiferencia o con desprecio, y tratar a todos con respeto.
          Es clave que cada vez más personas e instituciones tengamos las antenas orientadas a captar y a reforzar los mensajes más realistas y constructivos, y lancemos, apoyemos o asumamos las iniciativas y movimientos que contribuyan más al progreso del conjunto de nuestras sociedades.
          Y tendremos más y mejores respuestas cuanto más y mejores preguntas nos hagamos respecto de nuestros objetivos, de nuestras responsabilidades y de nuestras capacidades, sin dejar de disfrutar de lo positivo que nos va brindando la vida; eso nos facilitará generar mejores condiciones para lo que tratamos de hacer, aumentar nuestra capacidad de aprovechar oportunidades para nosotros mismos y para lo que promovemos, y esquivar riesgos evitables.
          Mientras más nos nazca espontáneamente lo positivo, en lo que hacemos y lo que dejamos de hacer, más positivamente influirá en las nuevas generaciones a nuestro cargo o cercanas a nosotros -el ejemplo es la mejor pedagogía.

Cierto, es otra manera de expresar mi orientación programática, siempre sujeta a correcciones y enriquecimiento. Felizmente el título me ha puesto una barrera infranqueable que me obliga a terminar ahora esta versión.


9.11.16

Apoyar lo positivo

Comentarios a entrevistas a Fernando Zavala,presidente del Consejo de Ministros

Alfredo Stecher

Mientras el Gobierno vaya por un rumbo positivo (a pesar de los feos tropiezos iniciales), trataré de contribuir a que eso sea adecuadamente valorado y sirva de ejemplo, que además nos permite entender mejor la compleja dinámica del Estado. A la vez incluyo algunos comentarios entre paréntesis, a partir de mi permanente ánimo de colaboración con aportes y críticas constructivos. Esto ayuda también a ordenar mis propias ideas al respecto.
Adicionalmente al informe sobre los primeros 100 días de gobierno (en realidad 90) y sus más de 300 medidas y logros (todos significativos y con inusitada rapidez), a través de sus recientes, buenas y didácticas entrevistas a nuestros principales diarios, El Comercio y La República, el Presidente del Consejo de Ministros ha clarificado la política del Gobierno, guiada por objetivos y principios realmente democráticos, combinando vocación de servicio público (que lo había llevado a ser ministro en el Gobierno de Toledo, también en pared con PPK) y experiencia valiosa ganada en elevados cargos de gestión privada, responsable y eficiente (lo que favorece la indispensable mejora de la gestión pública). Se trata en general de una correcta senda de lo mejor posible, además con un adecuado sentido de urgencia, lo que no excluye errores de buena fe, también algunos más bien conceptuales, dentro del enorme abanico de responsabilidades de la gestión gubernamental, ni, en mucho menor grado que lo acostumbrado en nuestro pobre gran país, casos de corrupción que espero sigan siendo marginales en los altos cargos. Sabemos que se trata de un camino cuesta arriba, en trocha y con vallas, por los enormes obstáculos externos, así como el lastre de la disfuncionalidad e ineficiencia, en parte extremas, de nuestro aparato estatal. Claro que en la encuesta solo toca algunos de los puntos más importantes, interés de los entrevistadores, de las 300 medidas, todas sensatas.
Los 300 puntos ponen una pronta y alta valla para el propio aparato estatal y, ojalá, para los siguientes gobiernos. Algo en realidad inesperable para una dupla diferente a la de PPK con Zavala.
Es clave el señalamiento del carácter estructural de la corrupción en nuestro Estado.

1.    Seguridad
En materia de seguridad, de todas las realidades dramáticas ahora la más sentida por nuestra sociedad, tanto a nivel ciudadano como empresarial, afrontada de inmediato por el excelente equipo liderado por el Ministro del Interior, Carlos Basombrío, todos con amplia experiencia, basado en los mejores elementos de la Policía Nacional, con gran eficacia y resultados rápidos, gracias a una metodología que combina las recompensas al apoyo de la ciudadanía con denuncias (verificadas), que han llevado a 60 detenciones, las ya 22 mega operaciones en distritos donde la criminalidad ha aumentado de manera importante, con 220 detenidos. Es creíble el compromiso de que en dos años vamos a sentir realmente una reducción de la criminalidad (como sucedió durante el Gobierno de Toledo bajo los Ministros Rospigliosi y Costa, a pesar de lo empinado del camino por el gran número de efectivos policiales corruptos o con formación deficiente, por el Poder Judicial ineficiente y con altos niveles de corrupción, así como por autoridades y civiles corruptores).
Han recibido unos 160 conflictos sociales latentes, que, agravados por políticos anti mineros, se deben a mucho incumplimiento de compromisos, por el Estado, entre 90 y 95 % (terrible), además de incumplimientos de muchas empresas, lo que genera frustración en la población. Esto llevó a un cambio de los términos de funcionamiento de la oficina de Diálogo y Sostenibilidad de la PCM, que tiene a su cargo el monitoreo, también preventivo, de las situaciones y del cumplimiento de lo acordado, el fortalecimiento de los equipos técnicos y el nombramiento de un nuevo jefe con experiencia, más un mayor involucramiento de los gobiernos regionales y municipales. Ha sido notable la pronta presencia de un ministro ante el conflicto, con un muerto por acción policial, en Las Bambas (algo que lógicamente podrá ser solo una excepción). Reitera el compromiso con el diálogo y menciona la designación de gerentes que realmente ayuden a cumplir con la ejecución.
2.    Corrupción en Salud
Su destape se ha iniciado en el sector Salud, gracias a una denuncia, acogida de inmediato. Lo ha motivado a reunirse con el Fiscal de la Nación y a la creación de la Comisión de Integridad para elaborar una propuesta en 45 días. Explica que se buscará inspiración en la Comisión Engel, de Chile (que produjo un excelente documento, con informe acogido por la presidenta Bachelet, parcialmente en implementación). Es de enorme magnitud la corrupción en el SIS (Sistema Integrado de Salud), que excede ampliamente lo que esperaban encontrar (algo típico de personas no corruptas a las que les cuesta imaginarse la de otros), y con la que lamentablemente volverán a toparse muchas veces en gran parte del aparato estatal, probablemente hasta en extremos aún más escandalosos (por más difícil que eso parezca). Se han dado inmediatamente la reorganización de ese organismo y el anuncio de futuras medidas para importantes cambios de conducta y en la inversión, de modo de tener el final del período un sistema de salud eficiente, sin colas y con el costo debido.
(Estamos acostumbrados a que muchas reorganizaciones son en gran medida para eliminar personal, bueno y malo, para su función, para reemplazarlo por sus partidarios o allegados, buenos o malos, como recompensa y fidelización política, o para facilitar negociados. Estoy totalmente seguro de que eso no es el espíritu del actual Gobierno -y, si lo hay, confío en que es minoritario). Destaca también la denuncia penal contra el renunciado alto funcionario Moreno, del Ministerio de Salud, y su destitución de su cargo en el Hospital Loayza, así como el pedido a la Fiscalía de investigación de todos los denunciados en el caso (reacciones rápidas pocas veces vistas a en anteriores gobiernos). Respecto del sector Salud en general, informa que hay hospitales construidos a los que no se les ha dado equipamiento ni asignado médicos (increíble, pero demasiado cierto), y que los hospitales que funcionan no tienen medicamentos, que ya se ha ordenado comprar. La sobrecarga de los 35 hospitales será afrontada con asegurarse que los 9000 centros de salud sean la primera línea de atención a los casos menos graves, debidamente implementada y gestionada.
3.    Educación
Aunque es una política prioritaria, de Estado, como lo refuerza la continuidad del Ministro Saavedra en el Gobierno, desde el de Humala (impulsor de la insuficiente, pero más ambiciosa y sensata reforma educativa), solo señala el carácter de buena, pero perfectible, de la ley universitaria (yo diría más bien mejor que la situación actual) y la inconveniencia de que sean los rectores quienes administren la implementación de esa ley.

4.    Elaboración de indicadores en la política social
Están elaborando los indicadores con todo lo medible (que tiene que ser basado en y complementado por la evaluación cualitativa) y la estrategia para afrontarlo (necesario complemento de las 300 medidas), a ser anunciados dentro del plazo de los 120 días otorgados por el Congreso para la legislación por decreto.

5.    Aceleración de la inversión
Se ha destrabado muchos proyectos impedidos de avanzar por obstáculos en el propio Estado, como poca comunicación entre ministerios y con el sector privado (parte de la insuficiencia de formación, ineficiencia, miopía e intereses mezquinos, y normas de todo tipo, mal diseñadas o innecesarias, además de mal aplicadas, que no contribuyen nada a mejorarlos e impiden o dificultan la eficacia de las indispensables, la llamada tramitología, real, pero cuya denuncia algunos quieren aprovechar para eliminar normas sensatas que no les convienen). Se trata de 18 mil millones de dólares en inversión (una suma enorme). Informa de reuniones periódicas con los ministerios, con reportes semanales y espacios de diálogo con el sector privado. A veces el sector privado pide demás, a veces hay diferentes interpretaciones, y tienen que encontrar un balance. Faltaba mayor gerencia, comunicación, coordinación y decisión (virtudes del sector privado eficiente, que hacen mucha falta en la mayor parte del Estado).
(La inversión productiva -que debe incluir tanto la física como la social-, tanto privada como estatal, es fundamental para acelerar el crecimiento, aumentar el empleo y mejorar la calidad de vida.)
De lo destrabado (un proceso que seguramente requerirá de medidas adicionales), destaca los cinco principales: el puerto de Pisco; la red vial que va de Lima a Pisco; la ruta del Sol, entre Lima y el Norte; la segunda pista del aeropuerto Jorge Chávez, pendiente desde hace diez años; y la segunda línea del metro. Se agregan 170 obras de saneamiento, con impacto en un millón de personas; contratos de pavimentación de mil kilómetros de vías nacionales en todas las regiones (confío en que preverán el financiamiento de un adecuado mantenimiento); un nuevo sistema de inversión pública de asociaciones público - privadas y de contrataciones (que requerirá de mucho cuidado por ser campo propicio a la corrupción). Con relación al gasoducto del Sur y a la refinería de Talara, menciona que es difícil dar marcha atrás en lo pactado por el gobierno anterior (tengo dudas sobre si eso había sido inadecuado, considerando la importancia que puede tener una eficiente empresa petrolera estatal, si se garantiza autonomía y control severo -eso sí, difícil de garantizar con nuestro Estado y partidos con afán controlador en provecho propio o de la competencia privada).
Asegura que fortalecerán el INDECOPI (Instituto de Defensa de la Competencia y de la Protección de la Propiedad Intelectual), con énfasis en la simplificación administrativa (una de las tareas más urgentes e importantes, de mayor impacto a menor costo, aunque nada fáciles). Señala que la concertación de precios entre las principales farmacias debe ser castigada.
Ha señalado, no el falseamiento general de cifras por el anterior Gobierno, como alega el ex presidente Humala, sino la detección de algunas cifras claves en rojo, respecto de lo legal, como un déficit fiscal de 3.8%, en vez del autorizado 2.5%. (Quizá eso dé oportunidad para repensar la baja de tributos, cuyo efecto esperado me parece de éxito dudoso.)
6.    Relación con la oposición
Ha precisado la relación con la propia bancada del partido PPK (con algunos integrantes nada confiables) y clarificado que no existe una alianza con el fujimorismo, sí una relación de cooperación puntual con el fujimorismo (en asuntos con posiciones coincidentes que requieren de una ley, indispensable debido a la mayoría abrumadora de este en el Congreso). Subraya la búsqueda de puntos de encuentro para lograr gobernabilidad, casi todos anhelamos.
Espera que el BCR no se politice (por el carácter marcadamente político, fujimorista, de los tres directores nombrados por el Congreso, sin siquiera discusión, además, de incluir a dos personas con idoneidad seriamente cuestionada, en el caso de Chlímper, por, en vez de la independencia exigida, representar al fujimorismo, para colmo, sin dejar su secretaría general -además de su desliz moral en la campaña-, y, en el caso de Rey, por su confesada ignorancia en la materia y toda su trayectoria; es obvio, en el caso de Cuba y Chlímper, se trata de una especie de compensación, también económica, por cargos prometidos que no podrán disfrutar ni agregar a su currículo -acepto que quizá los hubieran ejercido responsable y eficientemente, pero dentro de los parámetros fujimoristas. Felizmente ha resultado ser un búmeran para Fuerza Popular, y la mayoría en el BCR, más el profesionalismo de Cuba, hacen esperar la mantención de su independencia y el no torpedear la gestión del Gobierno).
Pero lo que es indudable es que se trata de un desacato a la Constitución y de incumplimiento de la solemne promesa de Keiko de que las personas a ser elegidas para el BCR, la SUNAT y la SUNARP no iban a ser de Fuerza Popular, pues tienen que ser independientes (claro que convenientemente escogidas entre sus afines y luego sometidas a sus arbitrios mayoritarios en el Congreso). Ahora resulta que eso solo valdría para su Gobierno, con enormes mecanismos de control a su disposición, y no para el de PPK, sin éstos. La tendrá muy difícil nuestro Gobierno si el fujimorismo no logra regenerarse, algo al parecer poco esperable bajo esa conducción. Ojalá nos equivoquemos quienes lo apreciaríamos no solo para el Gobierno sino para nuestra frágil democracia.
Entiendo la política de entendimiento con el fujimorismo, pero creo que debió haber una reacción más enérgica ante la imposición sin discusión de los directores del BCR, como señal de que la aplastante mayoría de Fuerza Popular no podrá hacer lo que le venga en gana. Felizmente el episodio ya ha significado un alto costo político ante la opinión pública, y ojalá lo produzcan también otros desaguisados congresales.
Lamentablemente una oposición así agrega vallas al camino cuesta arriba del Gobierno.
Me impresiona muy favorablemente la seriedad del análisis, así como la celeridad y transparencia de las respuestas del Gobierno y las explicaciones del Premier. Hay tantas promesas hechas anteriormente por sucesivos gobiernos e incumplidas; la gran diferencia es que se ve una real voluntad de cumplirlas, con eficiencia.
Todo esto confirma la confianza depositada en él por PPK.







15.10.16

Gastón Acurio y Mistura

Alfredo Stecher

14.10.2016


Hace poco Gastón Acurio, nuestro gastrónomo estrella, político que no aspira a cargos en el Estado, ha escrito para El Comercio un extenso artículo de orientación, claramente constructivo, para una superación de los errores e insuficiencias del último Mistura.
Para quienes no han tenido oportunidad de leerlo o ven positivo refrescarlo, hago acá un resumen, como alguien convencido de la importancia del movimiento gastronómico para la construcción de un Perú mejor para todos, que tiene en Acurio uno de sus mejores impulsores y arquitectos.
Incluso personas que discrepan con algunos de sus planteamientos le reconocen seriedad, visión, honestidad. Y nos induce a reflexionar sobre aquello en lo que se discrepa y a quizá replantearnos cosas en ese nuevo contexto, en parte creado por él, favorable al desarrollo de todo lo que es más positivo. Valoro en especial su visión amplia respecto de nuestra agricultura, y su respaldo en particular a la familiar y a la orgánica.

Inicia diciendo “La vida es un camino que vamos construyendo día a día, con aciertos y errores, alegrías y penas, victorias y derrotas. Una ruta llena de desafíos inesperados, que nos ponen permanentemente a prueba y nos hacen más fuertes.” Concuerdo plenamente.
Celebra lo avanzado por la gastronomía peruana, especialmente en el exterior, bajo la conducción de APEGA, sin que nadie pida algo económico a cambio, e invita a superar problemas surgidos en el país. Invoca a dejar atrás egos, vanidades y desconfianzas, superar conflictos, y propone avanzar con dignidad en lo que son instrumentos de desarrollo, contra las lacras como la pobreza, desnutrición, depredación y contaminación.
Propugna una alianza ya no solo entre privados sino también pública y privada para un Perú con oportunidades para todos.

Para el gran evento Mistura 2017, que contará con un campo ferial permanente más apropiado, con mejores accesos, propone una organización en ocho zonas:

1.         Viaje por el Perú, con pabellones de las regiones -productos, cocina, destinos turísticos y manifestaciones culturales.
2.         Paseo por el mundo, de todos los países de América Latina y algunos otros invitados.
3.         La cocina une a la humanidad, con
·         una plaza de la amistad, para pueblos emparejados -árabe-israelí, peruano-chileno, y otros
·         la plaza de las batallas, para organismos nacionales e internacionales a favor de la sostenibilidad, la buena agricultura, la educación, las oportunidades y la diversidad cultural.
4.         Los grandes restaurantes a precio de feria.
5.         Nuestras tradiciones culinarias
·         cada stand un plato clásico y uno innovador
·         prioridad a nuevos participantes
·         con asesorías de los antiguos
·         comisión por servicios no mayor al 10% y nula para carretillas.
6.         Vamos a cocinar
Escenario principal para charlas y debates, más mesas paralelas:
·         10 cocineros relevantes del mundo como embajadores de buena voluntad de América Latina, y 50 reconocidos de la región
·         redacción de un nuevo manifiesto de los cocineros de América Latina: “Las cocinas de Latinoamérica, un arma de paz”.
7          Espacio de la cultura, de acceso libre.
8          Los niños y la cocina
·         un espacio mágico para que jueguen interactuando con la naturaleza, la huerta, el medio ambiente, la diversidad, la cocina, la mesa, la tolerancia.
·         visitas guiadas gratuitas para grupos de niños de escuelas estatales (inicial y primaria) por toda la feria.
Una excelente propuesta.


4.10.16

Cara o/y sello

Alfredo Stecher

Economista, consultor y analista político

4.10.2016

Estamos acostumbrados a que nuestras monedas tengan cara y sello integrados. Pero en otros aspectos de la realidad, especialmente en política, no nos tomamos la molestia de ver si al otro lado de la cara hay sello o, al otro lado del sello, cara, o ignoramos lo que vemos. En otras palabras, si veo algo blanco, qué aspectos negros tiene, algunos con toda seguridad, y viceversa, lo que nos llevará a verlo más bien gris y a la necesidad de ver si predomina el blanco o el negro, y, si es algo complejo, como suele ser la realidad, en qué partes es más blanco y en cuáles, más negro. Aclaro que la noción de blanco y negro se refiere a día y noche, no a lo racial. La idea es obviamente priorizar lo más blanco y apreciar lo blanco también en lo gris más oscuro, y considerar lo negro también en lo gris claro. Y mejorar el lado predominante así como el que uno prefiere.
No existe nada que no tenga dos o más lados físicos, y también dos o más lados en el uso que le damos.
En la prehistoria e historia de la humanidad, para dar solo algunos ejemplos, el cuchillo ha resultado utilísimo para mejorar nuestra alimentación y para defendernos con mayores chances de éxito de otro humano agresor o de un animal predador, pero también para atacar a otros; la lanza, arco y flecha y el hacha, además de herramienta para aumentar las fuentes de sustento, nos sirven igualmente para defendernos o agredir. El caballo, y luego la carroza, son medios de transporte, pero ello tanto para la paz como para la guerra. Y hay infinitos ejemplos del múltiple uso de muchos elementos naturales y de lo inventado por el genio del ser humano, para bien y para mal.
¿A qué viene esto?
Como siempre, ante objetos o usos nuevos, hay quienes los aplauden y quienes los denostan, pero también quienes valoran unos aspectos y critican otros. Es el caso de los medios de comunicación virtual masivos. Por supuesto que tienen sus lados de sol y sus lados de sombra. El problema no son las nuevas herramientas, sino el uso que les damos.
Me ha inspirado escribir esto un artículo en la excelente revista mensual del museo Smithsonian, de Washington, sobre los inicios del teléfono y la contraposición de la conversación cara a cara y la producida a distancia. Cuando Graham Bell inventó en 1876 el teléfono y luego lo mejoró, logró vender en el primer año 3000 aparatos, y, en 1900, ya había un millón en todo EEUU, casi exclusivamente para uso empresarial. Muchos empresarios prohibían su uso a las mujeres, para que no interfirieran con el negocio. Un crítico social advertía de que no debería ser usado para chismes entre mujeres estúpidas. Incluso el gerente de una compañía de teléfonos constató con una encuesta que el 30% de las llamadas eran puro parloteo. Poco a poco se dieron cuenta de que era más rentable vender sus aparatos para eso y para bromas que para negocios, de modo que pronto subrayaron cuánto podían reducir el aislamiento y acercar a amistades. En cambio, algunos críticos se preguntaban si favorecía la movilidad física o la flojera, si quebraba la vida familiar y la práctica de visitar a otras personas. Otros, en cambio, subrayaban que contrarrestaría la soledad.
Mark Twain, el excelente humorista norteamericano que conocemos más por sus novelas Tom Sawyer y Huckleberry Finn, de aguda observación de las inequidades sociales, con sentido crítico, en este caso, equivocado, escribió un artículo Una conversación telefónica, en que reproducía una desde un solo lado (mecanismo que utilizó hace décadas un escritor para una conversación a distancia israelí – palestina). Un diario inglés observó en 1899 que el uso del teléfono da poco margen para la reflexión, que engendra febrilidad que no contribuye a la felicidad doméstica. La empresa Bell advirtió en 1910 del riesgo de aumento de comportamientos rudos, como disociaciones a lo Dr. Jekyll y Mr. Hyde.
Un ingeniero de la compañía telefónica ATT predijo que fomentaría la comprensión mutua de lenguajes y contribuiría a hacer de la humanidad una hermandad. Un partidario hizo notar en 1915 que por la ausencia de señales corporales tenemos que estar más atentos, que por eso quizá podría reducir malentendidos y hasta evitar guerras.
Ya sabemos qué efectos tuvo y cuáles no, y hacemos bien en ver ahora objetivamente qué problemas y qué beneficios están generando las nuevas herramientas de comunicación. Solo menciono que, aparte de otros resultados positivos, un estudio reciente muestra que adolescentes que las usan más para comunicarse son los que más s ven cara a cara con amistades.
Hay advertencias en el sentido de que niños no lo usen muy temprano, en lo que concuerdo por el posible daño cerebral causado por las ondas, en un tejido neuronal todavía incipiente; y, de todos modos, que el tiempo de uso sea estrictamente limitado. Hay estudios que indican que mientras más temprano el uso (aparte de lo muy difícil que es impedirlo), más se desarrolla su uso positivo, siempre que una supervisión cauta eduque en el sentido de evitar contenidos inapropiados y abusos, y controle que eso sea efectivo.


1.10.16

Gracias, Trump

Alfredo Stecher

Economista, analista político

Caretas encabeza un buen resumen del primer debate presidencial de este peculiar proceso que vive y sufre el hermano pueblo norteamericano, con el título Mundos alternativos y una especie de subtítulo El populista vs. la representante del establishment.
Es una buena ocasión para hacer notar que el populismo, de cualquier signo, es mucho peor que la política de cualquier establishment sensato, y que establishment, en muchas partes, es un conjunto heterogéneo en el que importa mucho más qué tipo de posiciones predominan, que cuál es su composición social y de intereses económicos: políticos oportunistas solo ávidos de Poder y representantes del gran empresariado sin escrúpulos; o políticos con posiciones razonables, en que predomina una voluntad de servicio público, y representantes del gran capital con ciertos estándares éticos. Ni siquiera Wall Street es homogénea.
Nuestro establishment es sumamente defectuoso, pero tampoco es lo mismo ni tiene el mismo signo que esté encabezado por PPK o por Fujimori, que predominen posiciones más conservadoras, reaccionarias y populistas, o más abiertas y respetuosas de derechos sociales, individuales y ambientales. Exige una oposición constructiva a sus múltiples falencias, junto con apoyo a sus iniciativas y representantes más positivos y progresistas, y la construcción de una alternativa a futuro.
Debemos agradecerle a Trump que haya facilitado a muchísimas personas entender esto y que muchas sociedades, en particular, la norteamericana, están más enfermas espiritualmente de lo que creen.
En los EEUU, si ganara Trump, habrá un establishment trumpista, probablemente terrible para EEUU y el mundo, a pesar de los contrapesos del sistema, que en gran medida puede ir modificando a su antojo. Si ganara Clinton, un establishment que podrá continuar, ojalá con la misma calidad, las políticas cautas pero firmes de Obama con muchos aspectos positivos, frenadas por intereses económicos y políticos reaccionarios.
¿Es eso lo ideal? No, pero es lo mejor posible, en esta coyuntura, y harán bien los norteamericanos más progresistas en seguir levantando alternativas de mayor avance. Bernie Sanders ha colaborado en eso, pero con un error fundamental, en que coincide con Trump, que ha impactado en los planteamientos demócratas, de ignorar la importancia del comercio internacional y de la denostada globalización en la mejora del crecimiento y, aún más importante, en la mejora de conciencia y mecanismos de fomento de valores democráticos y humanistas, así como mecanismos que favorecen la paz mundial. El proteccionismo es una involución, lo que no significa que no hay áreas y mecanismos en los que un Estado hace bien en adoptar medidas de protección aceptables para la OMC -Organización Mundial de Comercio.
Es posible que el TTIP, Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión, entre EEUU y Europa, necesite mejoras en el sentido de algunas resistencias sensatas en Europa, frente a privilegios de las transnacionales, que coinciden más con nuestros reparos, pero no de una recaída en el proteccionismo, principal aspecto de las resistencias en EEUU. El TPP, Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica, que nuestro país ha suscrito, nos generará dificultades y retos, pero en mayor grado ventajas y obligaciones favorables a una mayor calidad de nuestros procesos y productos.
Y hay un factor adicional: soy partidario de seguir aumentando nuestras relaciones de todo tipo con China, con cautela para proteger mejor nuestros intereses económicos, socio ambientales y políticos, pero, en el concierto mundial de países y culturas, nos conviene que se refuercen los lazos con países con mayor cultura democrática y de desarrollo humano o más cercanos en política internacional a EEUU que con China, a la vez que no subordinados a los EEUU (que no son los de antaño, sino que juegan un rol más positivo para la cultura internacional). La organización de estados no alineados ha dejado de tener sentido, pero no el no alineamiento incondicional con cualquier gran potencia. Lo que más debemos favorecer es un incremento de las relaciones con la Unión Europea (ahora también con Gran Bretaña aparte), tanto en el sentido comercial, a pesar del ingrediente burocrático de sus normas, como en lo político y cultural, mientras no logren dominarla las fuerzas xenófobas, autoritarias y reaccionarias.

La historia nos muestra que el heterogéneo mundo griego y helénico, con un poder basado en el comercio y en su superioridad cultural, trajo enormes avances para las civilizaciones del Mediterráneo, hasta el mar Negro; y que su continuación, un imperio con muchos defectos, como fue el romano, logró, con apoyo de su gran apertura, conservar y profundizar esos avances, que incluían como ingredientes fundamentales la mayor tolerancia religiosa, racial y sexual, las libertades de circulación del capital comercial y de las personas, libertades personales y derechos para sus ciudadanos (eso sí minoría, pero creciente). Fueron esos derechos como ciudadano romano los que evitaron la muerte de parte de los judíos a (San) Pablo. El imperio romano significó medio milenio de paz para una vasta extensión y población (aunque con periódicas guerras en sus fronteras, para ampliarlas o resistir ataques, y guerras civiles, pero con el peso centrado en los militares). Hacemos bien en no obviar sus aspectos terribles, pero también en reconocer los positivos.