15.10.16

Gastón Acurio y Mistura

Alfredo Stecher

14.10.2016


Hace poco Gastón Acurio, nuestro gastrónomo estrella, político que no aspira a cargos en el Estado, ha escrito para El Comercio un extenso artículo de orientación, claramente constructivo, para una superación de los errores e insuficiencias del último Mistura.
Para quienes no han tenido oportunidad de leerlo o ven positivo refrescarlo, hago acá un resumen, como alguien convencido de la importancia del movimiento gastronómico para la construcción de un Perú mejor para todos, que tiene en Acurio uno de sus mejores impulsores y arquitectos.
Incluso personas que discrepan con algunos de sus planteamientos le reconocen seriedad, visión, honestidad. Y nos induce a reflexionar sobre aquello en lo que se discrepa y a quizá replantearnos cosas en ese nuevo contexto, en parte creado por él, favorable al desarrollo de todo lo que es más positivo. Valoro en especial su visión amplia respecto de nuestra agricultura, y su respaldo en particular a la familiar y a la orgánica.

Inicia diciendo “La vida es un camino que vamos construyendo día a día, con aciertos y errores, alegrías y penas, victorias y derrotas. Una ruta llena de desafíos inesperados, que nos ponen permanentemente a prueba y nos hacen más fuertes.” Concuerdo plenamente.
Celebra lo avanzado por la gastronomía peruana, especialmente en el exterior, bajo la conducción de APEGA, sin que nadie pida algo económico a cambio, e invita a superar problemas surgidos en el país. Invoca a dejar atrás egos, vanidades y desconfianzas, superar conflictos, y propone avanzar con dignidad en lo que son instrumentos de desarrollo, contra las lacras como la pobreza, desnutrición, depredación y contaminación.
Propugna una alianza ya no solo entre privados sino también pública y privada para un Perú con oportunidades para todos.

Para el gran evento Mistura 2017, que contará con un campo ferial permanente más apropiado, con mejores accesos, propone una organización en ocho zonas:

1.         Viaje por el Perú, con pabellones de las regiones -productos, cocina, destinos turísticos y manifestaciones culturales.
2.         Paseo por el mundo, de todos los países de América Latina y algunos otros invitados.
3.         La cocina une a la humanidad, con
·         una plaza de la amistad, para pueblos emparejados -árabe-israelí, peruano-chileno, y otros
·         la plaza de las batallas, para organismos nacionales e internacionales a favor de la sostenibilidad, la buena agricultura, la educación, las oportunidades y la diversidad cultural.
4.         Los grandes restaurantes a precio de feria.
5.         Nuestras tradiciones culinarias
·         cada stand un plato clásico y uno innovador
·         prioridad a nuevos participantes
·         con asesorías de los antiguos
·         comisión por servicios no mayor al 10% y nula para carretillas.
6.         Vamos a cocinar
Escenario principal para charlas y debates, más mesas paralelas:
·         10 cocineros relevantes del mundo como embajadores de buena voluntad de América Latina, y 50 reconocidos de la región
·         redacción de un nuevo manifiesto de los cocineros de América Latina: “Las cocinas de Latinoamérica, un arma de paz”.
7          Espacio de la cultura, de acceso libre.
8          Los niños y la cocina
·         un espacio mágico para que jueguen interactuando con la naturaleza, la huerta, el medio ambiente, la diversidad, la cocina, la mesa, la tolerancia.
·         visitas guiadas gratuitas para grupos de niños de escuelas estatales (inicial y primaria) por toda la feria.
Una excelente propuesta.


4.10.16

Cara o/y sello

Alfredo Stecher

Economista, consultor y analista político

4.10.2016

Estamos acostumbrados a que nuestras monedas tengan cara y sello integrados. Pero en otros aspectos de la realidad, especialmente en política, no nos tomamos la molestia de ver si al otro lado de la cara hay sello o, al otro lado del sello, cara, o ignoramos lo que vemos. En otras palabras, si veo algo blanco, qué aspectos negros tiene, algunos con toda seguridad, y viceversa, lo que nos llevará a verlo más bien gris y a la necesidad de ver si predomina el blanco o el negro, y, si es algo complejo, como suele ser la realidad, en qué partes es más blanco y en cuáles, más negro. Aclaro que la noción de blanco y negro se refiere a día y noche, no a lo racial. La idea es obviamente priorizar lo más blanco y apreciar lo blanco también en lo gris más oscuro, y considerar lo negro también en lo gris claro. Y mejorar el lado predominante así como el que uno prefiere.
No existe nada que no tenga dos o más lados físicos, y también dos o más lados en el uso que le damos.
En la prehistoria e historia de la humanidad, para dar solo algunos ejemplos, el cuchillo ha resultado utilísimo para mejorar nuestra alimentación y para defendernos con mayores chances de éxito de otro humano agresor o de un animal predador, pero también para atacar a otros; la lanza, arco y flecha y el hacha, además de herramienta para aumentar las fuentes de sustento, nos sirven igualmente para defendernos o agredir. El caballo, y luego la carroza, son medios de transporte, pero ello tanto para la paz como para la guerra. Y hay infinitos ejemplos del múltiple uso de muchos elementos naturales y de lo inventado por el genio del ser humano, para bien y para mal.
¿A qué viene esto?
Como siempre, ante objetos o usos nuevos, hay quienes los aplauden y quienes los denostan, pero también quienes valoran unos aspectos y critican otros. Es el caso de los medios de comunicación virtual masivos. Por supuesto que tienen sus lados de sol y sus lados de sombra. El problema no son las nuevas herramientas, sino el uso que les damos.
Me ha inspirado escribir esto un artículo en la excelente revista mensual del museo Smithsonian, de Washington, sobre los inicios del teléfono y la contraposición de la conversación cara a cara y la producida a distancia. Cuando Graham Bell inventó en 1876 el teléfono y luego lo mejoró, logró vender en el primer año 3000 aparatos, y, en 1900, ya había un millón en todo EEUU, casi exclusivamente para uso empresarial. Muchos empresarios prohibían su uso a las mujeres, para que no interfirieran con el negocio. Un crítico social advertía de que no debería ser usado para chismes entre mujeres estúpidas. Incluso el gerente de una compañía de teléfonos constató con una encuesta que el 30% de las llamadas eran puro parloteo. Poco a poco se dieron cuenta de que era más rentable vender sus aparatos para eso y para bromas que para negocios, de modo que pronto subrayaron cuánto podían reducir el aislamiento y acercar a amistades. En cambio, algunos críticos se preguntaban si favorecía la movilidad física o la flojera, si quebraba la vida familiar y la práctica de visitar a otras personas. Otros, en cambio, subrayaban que contrarrestaría la soledad.
Mark Twain, el excelente humorista norteamericano que conocemos más por sus novelas Tom Sawyer y Huckleberry Finn, de aguda observación de las inequidades sociales, con sentido crítico, en este caso, equivocado, escribió un artículo Una conversación telefónica, en que reproducía una desde un solo lado (mecanismo que utilizó hace décadas un escritor para una conversación a distancia israelí – palestina). Un diario inglés observó en 1899 que el uso del teléfono da poco margen para la reflexión, que engendra febrilidad que no contribuye a la felicidad doméstica. La empresa Bell advirtió en 1910 del riesgo de aumento de comportamientos rudos, como disociaciones a lo Dr. Jekyll y Mr. Hyde.
Un ingeniero de la compañía telefónica ATT predijo que fomentaría la comprensión mutua de lenguajes y contribuiría a hacer de la humanidad una hermandad. Un partidario hizo notar en 1915 que por la ausencia de señales corporales tenemos que estar más atentos, que por eso quizá podría reducir malentendidos y hasta evitar guerras.
Ya sabemos qué efectos tuvo y cuáles no, y hacemos bien en ver ahora objetivamente qué problemas y qué beneficios están generando las nuevas herramientas de comunicación. Solo menciono que, aparte de otros resultados positivos, un estudio reciente muestra que adolescentes que las usan más para comunicarse son los que más s ven cara a cara con amistades.
Hay advertencias en el sentido de que niños no lo usen muy temprano, en lo que concuerdo por el posible daño cerebral causado por las ondas, en un tejido neuronal todavía incipiente; y, de todos modos, que el tiempo de uso sea estrictamente limitado. Hay estudios que indican que mientras más temprano el uso (aparte de lo muy difícil que es impedirlo), más se desarrolla su uso positivo, siempre que una supervisión cauta eduque en el sentido de evitar contenidos inapropiados y abusos, y controle que eso sea efectivo.


1.10.16

Gracias, Trump

Alfredo Stecher

Economista, analista político

Caretas encabeza un buen resumen del primer debate presidencial de este peculiar proceso que vive y sufre el hermano pueblo norteamericano, con el título Mundos alternativos y una especie de subtítulo El populista vs. la representante del establishment.
Es una buena ocasión para hacer notar que el populismo, de cualquier signo, es mucho peor que la política de cualquier establishment sensato, y que establishment, en muchas partes, es un conjunto heterogéneo en el que importa mucho más qué tipo de posiciones predominan, que cuál es su composición social y de intereses económicos: políticos oportunistas solo ávidos de Poder y representantes del gran empresariado sin escrúpulos; o políticos con posiciones razonables, en que predomina una voluntad de servicio público, y representantes del gran capital con ciertos estándares éticos. Ni siquiera Wall Street es homogénea.
Nuestro establishment es sumamente defectuoso, pero tampoco es lo mismo ni tiene el mismo signo que esté encabezado por PPK o por Fujimori, que predominen posiciones más conservadoras, reaccionarias y populistas, o más abiertas y respetuosas de derechos sociales, individuales y ambientales. Exige una oposición constructiva a sus múltiples falencias, junto con apoyo a sus iniciativas y representantes más positivos y progresistas, y la construcción de una alternativa a futuro.
Debemos agradecerle a Trump que haya facilitado a muchísimas personas entender esto y que muchas sociedades, en particular, la norteamericana, están más enfermas espiritualmente de lo que creen.
En los EEUU, si ganara Trump, habrá un establishment trumpista, probablemente terrible para EEUU y el mundo, a pesar de los contrapesos del sistema, que en gran medida puede ir modificando a su antojo. Si ganara Clinton, un establishment que podrá continuar, ojalá con la misma calidad, las políticas cautas pero firmes de Obama con muchos aspectos positivos, frenadas por intereses económicos y políticos reaccionarios.
¿Es eso lo ideal? No, pero es lo mejor posible, en esta coyuntura, y harán bien los norteamericanos más progresistas en seguir levantando alternativas de mayor avance. Bernie Sanders ha colaborado en eso, pero con un error fundamental, en que coincide con Trump, que ha impactado en los planteamientos demócratas, de ignorar la importancia del comercio internacional y de la denostada globalización en la mejora del crecimiento y, aún más importante, en la mejora de conciencia y mecanismos de fomento de valores democráticos y humanistas, así como mecanismos que favorecen la paz mundial. El proteccionismo es una involución, lo que no significa que no hay áreas y mecanismos en los que un Estado hace bien en adoptar medidas de protección aceptables para la OMC -Organización Mundial de Comercio.
Es posible que el TTIP, Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión, entre EEUU y Europa, necesite mejoras en el sentido de algunas resistencias sensatas en Europa, frente a privilegios de las transnacionales, que coinciden más con nuestros reparos, pero no de una recaída en el proteccionismo, principal aspecto de las resistencias en EEUU. El TPP, Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica, que nuestro país ha suscrito, nos generará dificultades y retos, pero en mayor grado ventajas y obligaciones favorables a una mayor calidad de nuestros procesos y productos.
Y hay un factor adicional: soy partidario de seguir aumentando nuestras relaciones de todo tipo con China, con cautela para proteger mejor nuestros intereses económicos, socio ambientales y políticos, pero, en el concierto mundial de países y culturas, nos conviene que se refuercen los lazos con países con mayor cultura democrática y de desarrollo humano o más cercanos en política internacional a EEUU que con China, a la vez que no subordinados a los EEUU (que no son los de antaño, sino que juegan un rol más positivo para la cultura internacional). La organización de estados no alineados ha dejado de tener sentido, pero no el no alineamiento incondicional con cualquier gran potencia. Lo que más debemos favorecer es un incremento de las relaciones con la Unión Europea (ahora también con Gran Bretaña aparte), tanto en el sentido comercial, a pesar del ingrediente burocrático de sus normas, como en lo político y cultural, mientras no logren dominarla las fuerzas xenófobas, autoritarias y reaccionarias.

La historia nos muestra que el heterogéneo mundo griego y helénico, con un poder basado en el comercio y en su superioridad cultural, trajo enormes avances para las civilizaciones del Mediterráneo, hasta el mar Negro; y que su continuación, un imperio con muchos defectos, como fue el romano, logró, con apoyo de su gran apertura, conservar y profundizar esos avances, que incluían como ingredientes fundamentales la mayor tolerancia religiosa, racial y sexual, las libertades de circulación del capital comercial y de las personas, libertades personales y derechos para sus ciudadanos (eso sí minoría, pero creciente). Fueron esos derechos como ciudadano romano los que evitaron la muerte de parte de los judíos a (San) Pablo. El imperio romano significó medio milenio de paz para una vasta extensión y población (aunque con periódicas guerras en sus fronteras, para ampliarlas o resistir ataques, y guerras civiles, pero con el peso centrado en los militares). Hacemos bien en no obviar sus aspectos terribles, pero también en reconocer los positivos.

28.9.16

Derecha, centro e izquierda

Alfredo Stecher

Economista, analista político

28.9.2016

Simplificando, para la derecha, los izquierdistas son los malos, para la izquierda, lo son los derechistas. Para muchos centristas, lo son ambos, a los ni chicha ni limonada, les da lo mismo y, para las elecciones, solo les importan las promesas y el carisma.
Con cierta frecuencia me pregunto, si sigo siendo de izquierda, como indudablemente fui, y mucho, en mi juventud universitaria y temprana adultez, lamentablemente muy ultra y equivocado, aunque. Y resulta obvio por lo que digo y escribo, que ya no lo soy en los términos habituales. Poniéndolo en la formulación más positiva: es de izquierda el que quiere que el Estado intervenga lo más posible en la economía, y que sean el aparato estatal y la inversión del Estado el arma principal de acción en favor de los más desfavorecidos, oprimidos y discriminados, y que el mercado reduzca enormemente su peso y se restrinja la acción de las grandes empresas, de repente reemplazando a algunas por empresas estatales.
Por cierto tampoco soy de derecha, en el sentido de que el libre mercado reine y que el Estado se limite a pocas funciones indispensables, pero subordinadas a los intereses del gran capital. En ambos extremos se justifica como inevitable una dosis fuerte de violencia contra los opositores reales o imaginarios, es decir, una dictadura, aunque sea bajo ropaje democrático. Y, en quienes, desde ambos lados del espectro político, priorizan la democracia, siento que suele haber una mayor empatía con los más necesitados de parte de personas de izquierda que en la derecha, aunque hay derechistas, más bien de centro derecha, que tienen la misma empatía, pero proponen otros caminos de solución.
Otra formulación simple, es que a los derechistas les preocupa el crecimiento económico y a los izquierdistas la redistribución de la riqueza creada, a los unos les parece normal que los ricos ganen aún más, a los otros les escandaliza, con razón, la enorme disparidad de ingresos, y de un lado, hay priorización de las obligaciones, del otro, de los derechos. También hay el reconocimiento de derechos principalmente para los grandes empresarios, de un lado, o de los pobres, del otro, y la negación o fuerte reducción de los mismos, en la práctica, para el otro extremo. Los derechistas suelen ser más realistas en lo económico, los izquierdistas más en lo social, ambos suelen ser muy limitados en lo cultural. Y compiten entre sí en reduccionismo, unilateralidad y economicismo.
En la lucha política hay mucho o muchísimo de caricatura (habrá quienes me acusen de eso), que percibe y describe al otro, más bien centrista, como si comulgara con las posiciones extremas, por ejemplo, llamándolo caviar o neoliberal. Pero en sociedades como las nuestras el grueso de la población y de sus liderazgos políticos con preocupación real por la sociedad se resisten a esa caricaturización y están adoptando posiciones calificables de centro izquierda o centro derecha, así como centristas reflexivas. La victoria de PPK y su gobierno son una expresión de eso. Y la complejización de las sociedades y de la política ha convertido en parcialmente obsoleta la vieja distinción entre izquierda y derecha, reducida cada vez más a las autodefiniciones como tales.
Para quienes se autodefinen así creo que soy más de izquierda que de derecha, aunque desde una opción de centro, porque propongo un mayor peso cualitativo del Estado en una amplia gama de temas y problemas, lo que a derechistas y a muchos centro derechistas todavía les suena a herejía; pero también izquierdistas y muchos centro izquierdistas consideran una herejía el peso que le asigno al crecimiento económico y al rol que juegan en él el mercado como mecanismo más eficiente de asignación de recursos y las grandes empresas más responsables en lo social y ambiental, así como el énfasis que pongo en la combinación de reconocimiento y ejercicio de derechos y deberes, más el peso de la cultura en todas sus expresiones, en contra del economicismo preponderante.
En resumen considero que una política correcta debe ser integral, debe combinar los valores históricos positivos del liberalismo y del socialismo, las libertades tanto sociales e individuales como económicas, establecer un equilibrio entre el peso y los roles del Estado y del mercado, en el marco de una afirmación de los mecanismos democráticos a todo nivel. El crecimiento no es el medio para un desarrollo integral, sí un medio fundamental para lograrlo o acelerarlo, no solo por generar más recursos sino, y principalmente, porque favorece una atmósfera de optimismo individual y colectivo favorable a la iniciativa y a la creatividad, freno para fuerzas disociadoras y paralizantes, que siempre habrá.

Pido a quienes consideren que mis artículos pueden interesar a otras personas, los difundan, en particular sugiriendo la suscripción a mi blog personal:
alfredostecher.blogspot.com

20.9.16

Nuestra matriz energética

Alfredo Stecher

En el Grupo de los Cien por el ambiente, del que formo parte, mi amigo Samuel Morante ha levantado preguntas muy pertinentes respecto del tema energético, que me ha motivado a reflexionar al respecto.
No soy especialista en el tema, pero, en tanto economista y analista político debo tener, y tengo, como lo esperamos de los políticos que tienen que tomar las decisiones, criterios generales que considero válidos, pero que estoy dispuesto, como siempre, a revisar a ante contraargumentos serios.
El objetivo es que, a la larga, como plantea Alfredo Novoa, también del Grupo, nuestra matriz energética sea balanceada y sostenible, lo que exige, en el camino, que nuestra energía se produzca progresivamente a menor costo económico, social y ambiental, con aumento de fuentes de energías renovables y disminución de las no renovables, comenzando por las más contaminantes y menos eficientes; algunas contaminantes eficientes deberán quedar como reserva para períodos críticos. Eso puede exigir compensaciones razonables si las inversiones realizadas fueron legales, considerando las depreciaciones declaradas y descontando posibles omisiones de pagos tributarios y multas no pagadas.
Necesitamos un camino viable para que tengamos, con plazos sucesivos razonables, la energía eléctrica necesaria para todo el año, al menor costo económico, social y ambiental, con la mayor interconexión nacional económicamente viable y con interconexiones que permitan exportar la excedente e importar la que falte en momentos de menor disponibilidad, al menor costo posible. Al parecer, como señala el ex ministro de los gobiernos de Paniagua y Toledo, Herrera Descalzi, tenemos ya un exceso por la normativa que pasa al consumidor final el costo de la energía, con la consiguiente mayor inversión. Ante eso no entiendo su posición de que las interconexiones que nos permitirían exportarla recién se darían en unas décadas, no años.
Es lógico que haya intereses económicos que se opongan a otros -ninguna decisión está libre de efectos económicos diferentes- y hay que considerarlos para encontrar el camino más eficaz en lo técnico y político.
Hay que diseñar un proceso de instalaciones sucesivas de plantas de energía eólica y solar, en lugares que, siendo técnicamente adecuados y faciliten la viabilidad económica, además de tener menos problemas y menor costo de garantizar su seguridad frente a robos y atentados, donde perturben menos al ambiente, en particular a la fauna silvestre, a la población más cercana y al paisaje (es imposible que no perturben a nadie). La preocupación paisajística vale para lugares especialmente apreciados, pero por lo demás también es un valor paisajístico la combinación de naturaleza y técnica, con ciertas consideraciones estéticas. Es importante que veamos la técnica y sus expresiones visibles no solo como un riesgo sino también como un activo que aumenta nuestra riqueza.
Y, a medida que resulten económicamente viables, debemos abordar también el aprovechamiento de la energía oceánica, en condiciones favorables por la ausencia de tormentas, y quizá también la geotérmica.
A pesar de que son algo contaminantes, aunque en mucho menor grado que sus fuentes, conviene explorar más el aprovechamiento de la biomasa de vertederos de basura y de residuos orgánicos industriales, en lo posible usando la más apropiada para la producción de compost para la agricultura, a modo de complemento de su producción artesanal o agroindustrial, del guano de isla y de posible producción con excedentes vegetales en la Selva.
También se necesitará hidroeléctricas de embalse, donde causen menos daño de todo tipo, incluido el arqueológico, prefiriendo las menos expuestas a colmatación, y, preferentemente, centrales de pasada, respetando los derechos de agua de la agricultura y poblaciones entre la toma y las turbinas, en ambos casos lo menos expuestas a riesgos climáticos. Probablemente lo más adecuado será una mayor cantidad de centrales más pequeñas en la vertiente oriental, por su mayor y más estable disponibilidad de agua. En la occidental las represas, aunque causen algún trastorno temporal, son también reservas de agua para los períodos secos.
Nuevas urbanizaciones con generación de energía solar, quizá incluso casas aisladas, deberían tener la opción de conectarse con la red de distribución eléctrica y vender sus excedentes de electricidad.
El Ministerio de Energía y Minas está priorizando el gas, a partir del gasoducto del Sur, que efectivamente debe ser aprovechado, para rentabilizar la inversión, para el nodo energético del Sur y la atención a las poblaciones en su trayecto, considerando la menor contaminación respecto de las centrales a carbón y petróleo; esto incluye la central térmica de Quillabamba y la masificación de uso de gas natural para uso doméstico. También considera la generación hidroeléctrica.
Toda inversión en generación eléctrica tendrá, además de efectos adversos, algunos positivos para el desarrollo de su entorno, incluido mucho empleo para su instalación y algo, para su mantenimiento, y efectos positivos para las industrias y servicios relacionados.

El Ministerio debería aprobar los proyectos de inversión que minimicen los daños ambientales y sociales y que sean planteados por las empresas con trayectoria más seria tanto en la construcción y mantenimiento, en lo técnico, lo laboral y en las relaciones con el entorno, como en la comercialización de la energía.

17.9.16

Lo que no requiere de facultades legislativas


Valoro la voluntad de legislar, reglamentar inteligentemente y desreglamentar lo contraproducente, pero pienso que también hay que darle mucho énfasis a mejorar continuamente lo que se puede hacer incluso con la normatividad existente o fácilmente modificable. Todo cambio y mejoras bien hechos, facilitarán otros mientras no perdamos el impulso. Y eso debemos lograrlo principalmente con estímulos, que incluyen ambientes de trabajo positivos y colaborativos, reconocimientos oportunos y a veces mejoras pecuniarias, y con sanciones justas centradas en quienes fomentan o toleran negligentemente las infracciones e ineficiencias. En esto es clave colocar en puestos de mayor responsabilidad y de mando medio a las personas más aptas para ello, con la mejor calificación profesional y/o experiencia (que vale más que muchos cartones), independiente de su filiación política o afinidad personal, lo que se ve facilitado, si se lo proponen los ministros, por el carácter minoritario del partido de gobierno.
El gobierno hará bien en mantener y mejorar los programas sociales existentes, con énfasis en el fortalecimiento de capacidades y la cooperación, con sistemas de control serios, y solo agregar algunos que ataquen problemas diferentes o de manera significativamente diferente, que no se puede lograr con modificaciones en los previos.
En todo lo que las afecte directamente, hay que organizar una participación informada e inteligente de la población, tanto rural como urbana, tratando de entender sus intereses reales y sus sentimientos, además de contrarrestar a quienes buscan solo aprovecharse de estos.
Aunque lo económico es la base, el desarrollo y el propio crecimiento económico requieren también avanzar en el campo cultural, al que se tiene que dar más énfasis y mayores recursos, facilitando y estimulando la acción en ese plano de la sociedad civil y de las instituciones educativas y culturales. Eso exige superar el economicismo, la primacía reduccionista y simplista de lo económico sobre toda otra consideración, que permea el Estado y la sociedad, no solo por culpa de los economistas. Lo tenemos en el afán de ganancias sin escrúpulos, excesivas y de corto plazo de personas, negocios y empresas de todo tipo y tamaño, en la mezquindad en las relaciones interpersonales, en ingenierías e intervenciones sociales y en la priorización de metas y resultados económicos en muchas políticas públicas.
Es fundamental contrarrestar el economicismo lo más posible en todas las políticas y programas concretos -comenzando por plantearse la pregunta-, y también en la ampliación o reforzamiento de las temáticas no principalmente económicas o más urgentes.
Necesitamos una mayor inversión de calidad en ciencias básicas y aplicadas de todo tipo, en alianza con lo más avanzado en el mundo, con cooperación no solo económica sino en métodos y resultados, así como intercambios de personas, sin exigencia de rentabilidad económica, pero premiando los resultados que contribuyan en la práctica a mejoras económicas, sociales y culturales.
A título de ejemplos de otras iniciativas deberíamos instaurar y dotar de mayores recursos a premios culturales, promover más concursos culturales de todo tipo, como música, danza, teatro, cine, y fortalecer las entidades relacionadas; además ampliar considerablemente las capacidades y los proyectos de arqueología -no solo de la prehistoria-, cooperando con entidades y proyectos del exterior, propiciando la museología moderna, fomentando los laboratorios necesarios; eso tendrá impactos positivos para nuestra identidad nacional y en las poblaciones cercanas, en su conciencia y autoestima, y en aumento del turismo cultural. Lo mismo vale para los estudios históricos con énfasis en sus contextos sociales, políticos y geográficos. En todo deberíamos tener fondos de contraparte para inversiones de calidad desde el exterior.
Todo ello debería encargarse a entidades autónomas, sujetas a políticas de Estado y no por período gubernamental, con independencia en sus decisiones sustantivas, supervisadas respecto del cumplimiento de sus normas de funcionamiento por una superintendencia autónoma, igualmente supervisada por Contraloría.
Debería desarrollarse una política amplia y con muchos recursos respecto del otorgamiento de becas internacionales por concurso, en alianza con entidades educativas y de investigación, así como fundaciones con esos fines de todo el mundo.

Confío en la seriedad de los propósitos y en la calificación de quienes nos gobiernan, y nos corresponde a todos colaborar en su mejor orientación, aplicación y éxito, con observación, propuestas y críticas constructivas, además de participación en persona, de ser posible.

14.9.16

Crecer más rápido y mejor

Comentarios al pedido de facultades legislativas de parte de Fernando Zavala

Todos, o casi todos, coincidimos en la necesidad de crecer también económicamente para lograr un mayor bienestar de todos, a la vez que una disminución de los desequilibrios extremos en la distribución de la riqueza; y que para eso se requiere de empatía y eficacia, dos cualidades en que nuestro presidente del Consejo de Ministros destaca, por vocación y por experiencia.
Estoy de acuerdo con promover la formalización de los negocios, facilitándola, pero, basándome también en los planteamientos de Richard Webb, considero que solo para una parte de los formalizados y de quienes dependen de ellos esto significa una mejora, y como país tenemos que buscar un equilibrio entre formalización y aprovechamiento de lo positivo de la informalidad, que canaliza enormes energías y moviliza grandes recursos, beneficioso para los sectores más pobres de la población e incluso para capas medias, a la vez que reduce la presión salarial a las empresas formales. Muchos pequeños negocios no tienen en la actualidad ninguna posibilidad real de formalizarse sin quebrar. Por eso debemos darle a la formalización un horizonte adecuadamente largo. Hay que tener en cuenta además que forzar la formalización solo aumentará la corrupción y el descontento.
Tanto para la gente como para la economía, incluida la formalización, están entre lo más significativo la anunciada simplificación y estandarización de trámites administrativos, con poda de lo superfluo y énfasis en lo significativo, lo que permitirá además reducir la burocracia inútil y fortalecer la útil.
En todo habrá resistencias activas y pasivas, incomprensión, no saber cómo hacerlo y la comisión de errores, pero poniéndole prioridad, reclutando a profesionales con experiencia de gestión pública y privada y atreviéndose a romper algunos huevos puede ser un colosal avance para el país y para nuestro crecimiento.
En realidad no podremos garantizar la seguridad de todos los ciudadanos y todos los emprendimientos económicos (que de ambos se trata), sí reducir significativamente los índices de criminalidad con medidas preventivas, disuasivas y de castigos justos proporcionales al tipo y grado de delito cometido, centrándose en las asociaciones criminales y mafias. Eso debe aplicarse con igual firmeza a los delitos de cuello blanco, comenzando, como se señala, con la lucha contra el lavado de activos y el financiamiento de terrorismo, además de la lucha contra las mafias del narcotráfico. A eso contribuirá la creación de la Autoridad Nacional de Transparencia, Acceso a la Información Pública y Datos Personales, así como de la Procuraduría General del Estado, con autonomía funcional, técnica y administrativa, y con selección de los procuradores a través de un concurso público. No se menciona la educación, quizá por considerarla bien encaminada y no necesitar por ahora cambios legislativos, pero incluso en el tema de seguridad vale la pena relacionar la reducción de criminalidad a futuro a una educación que forme no solo mejores profesionales, técnicos, trabajadores y tantas otras categorías de personas, sino también mejores personas y ciudadanos, menos proclives al delito o con menores carencias que los empujen hacia eso, proceso que comienza desde la cuna y la primera infancia.
Es fundamental la importancia asignada a agua y saneamiento, que, además de indispensables para mejorar la salud y para el bienestar, impulsarán las industrias conexas, las ingenierías, así como la descentralización económica nacional y de Lima Metropolitana.

No tenemos tiempo que perder, saludo la sensación de urgencia y la decisión de actuar en consonancia, con prisa pero a paso pausado y firme, con la transparencia anunciada e institucionalizada, en los planes, las ejecuciones, los concursos y los nombramientos, asociando el Estado, donde resulta positivo, con las empresas y otras entidades probas nacionales y extranjeras, ampliando alianzas y reduciendo resistencias, con la seriedad y humor característicos de PPK.

11.8.16


Greenpeace, premios Nobel y transgénicos

11.8.2016


Recientemente un impresionante número de premios Nobel -más de cien-, principalmente de Ciencias Naturales, ha lanzado un manifiesto exhortando a permitir la producción de arroz dorado, un transgénico -TG-, para reducir la falta de vitamina A que produce ceguera y muerte en cientos de miles de niños cada año. El arroz dorado, creado hace más de quince años por científicos suizos, contiene betacaroteno, que el cuerpo humano transforma en vitamina A. Ha sido mejorado para aumentar el contenido de betacaroteno, de modo que una cantidad menor de arroz proporcione la vitamina A necesaria, unos 150 gramos de arroz cocido. Los nobeles pueden estar equivocados, pero hay que tomar en serio su pronunciamiento. Personalmente no dudo de su buena fe y de la de muchos científicos dedicados a los TG pensando que están haciendo un bien a la humanidad. Sí dudo de la buena fe de muchos de sus ejecutivos.
Ante la resistencia de organizaciones internacionales, incluida Greenpeace, y de gobiernos, las grandes empresas han decidido liberar las semillas, sin costo, para organizaciones que atienden la demanda de pequeños productores, lo que ha sido interpretado -y lo es, obviamente-, como un acto de relaciones públicas ante la fuerte resistencia contra transgénicos en general. Pero que lo sea, no justifica rechazarlos. Si cediendo campo en el caso del arroz lograran un vuelco en la opinión pública y científica mundial, ganarían respecto de los cultivos que les son más importantes por la gran extensión de gran parte de sus cultivos, lo que hay que seguir contrarrestando. El arroz suele ser cultivado más por pequeños agricultores que tienen menos recursos para pagar los altos precios de las semillas y del paquete tecnológico que las acompaña.
Es un tema candente que exige una toma de posición de quienes estamos relacionados con la agricultura y la alimentación, y de todo político responsable.
Concuerdo con Greenpeace en que los TG en general no son la solución al hambre en el mundo (aunque eventualmente podrían contribuir a aliviarlo). Incluso la mayor parte de la producción de TG no se destina a la alimentación humana. La principal causa del hambre aún muy generalizada es la desigual distribución de los recursos, también de los alimentos. La agricultura sin transgénicos tiene teóricamente la capacidad de alimentar a toda la población mundial, incluso la adicional por lo menos hasta 2050, si se cambia la distribución de los alimentos y se reduce significativamente la cantidad de alimentos destruidos en toda la cadena de producción y distribución debido a la cultura del desperdicio. En la práctica se requerirá de muchos cambios políticos, económicos y culturales para que esto suceda, de modo que sí hay necesidad, en ese camino, de intensificar más la agricultura, con productos mejorados sin transgénesis, mejores tecnologías y mejor organización de la producción y del mercado, y con aumento creciente de la proporción de agricultura ecológica u orgánica y sus variantes.
Aprecio que Greenpeace declare que no se opone a la biotecnología por principio: “(por ejemplo, apoyamos la selección asistida por marcadores) ni a la investigación y uso de transgénicos siempre y cuando se haga en ambientes confinados y sin interacción con el medio ambiente. Por ello, no nos oponemos a las aplicaciones médicas de los transgénicos, como puede ser por ejemplo la producción de insulina a partir de bacterias transgénicas.” “Greenpeace sí se opone a la liberación de transgénicos al medio ambiente porque los transgénicos (plantas, animales, microorganismos) son organismos vivos que pueden reproducirse, cruzarse y provocar daños irreversibles en la biodiversidad y los ecosistemas.” Llama la atención que no se refieran a su efecto en la salud humana, seguramente por estar enfocados en lo ambiental.
El enfoque de Greenpeace y otros los lleva a aplicar el principio de precaución, lo que comparto, considerando además que no está probada la inocuidad del consumo de TG. ¡Cuántas sustancias alimenticias y para otros usos, incluso medicinales, han sido presentadas y defendidas a rajatabla como perfectamente seguras y han terminado siendo prohibidas mundialmente por ser gravemente dañinas y hasta mortales! Hay que reconocer que por ahora no está definitivamente comprobado que causen daño, pero no olvidar que la Organización Mundial de la Salud -OMS-, entre otros, plantea que todavía faltan muchos estudios para estar seguros de la inocuidad.
En los países de América que permiten la producción de TG -principalmente Estados Unidos, Argentina, Brasil y Canadá- la producción TG está teniendo efectos muy negativos para los trabajadores y para las plantas circundantes, tanto cultivadas como silvestres, por su asociación con agroquímicos -herbicidas y pesticidas- producidos por las mismas transnacionales, con aplicación intensificada. Y es un motor para la deforestación y la expansión de monocultivos gigantescos.
Aunque podría ser parte del conflicto de mercado de productos agropecuarios entre Estados Unidos y Europa, como señalan algunos, la precaución me lleva a alinearme con la Unión Europea, que solo ha autorizado la producción de un par de TG, así como con sus 17 países y cuatro regiones de otros, que han prohibido incluso estos aprobados en general.
Para un sinfín de mejoras de los productos agropecuarios no hay necesidad de utilizar ingeniería genética, ya que el fitomejoramiento convencional, que debería recibir un nivel mucho mayor de recursos que lo destinado a la investigación de los TG, tiene logros notables sin el peligro de sus efectos negativos, y el énfasis en la alimentación no debería estar en un solo producto sino en la diversificación con otros productos asequibles. Hay que reconocer que para muchas personas eso todavía no es una opción real, especialmente en países en que el arroz es casi el único alimento para la población más pobre.
No tendríamos las dudas que suscitan los TG en general si los estados y fundaciones no dependientes de las transnacionales destinaran mucho más recursos a la investigación por entidades independientes de las transnacionales y de los gobiernos de turno, comenzando por los grandes centros internacionales para el desarrollo de los principales productos agrícolas alimenticios. En el caso del arroz el Instituto Internacional de Investigación en Arroz -IRRI, por sus siglas en inglés- ha aprobado el arroz dorado, lo que pone a ese TG en una posición singular que, dado su potencial, obliga a una revisión del caso, que descarte injerencias indebidas de las transnacionales.
He tratado de encontrar en la página web del IRRI la fundamentación de su posición, pero solo encuentro un breve enunciado. ¿Serán tan insensibles al interés mundial?
Lamentablemente las críticas, la desconfianza y el rechazo a la información sesgada y con frecuencia tergiversada, con total falta de transparencia, de muchas transnacionales, son justificados. Lo mismo vale para su resistencia, con todo tipo de medios, incluso ilícitos e ilegales, a la obligación de informar a los consumidores sobre la presencia de TG en los productos finales, para que puedan decidir si quieren correr los riesgos denunciados. Acaban de agregar una evidencia más: no permitieron la entrada de representantes de Greenpeace a la rueda de prensa de los nobeles.
Como país hacemos bien en no aceptar la producción de TG, tanto por precaución alimentaria y ambiental, como por el rechazo a los TG en parte importante de nuestros mercados de exportación. Y es justa, por transparencia, y ahora legal, la exigencia de indicación -legible- en el etiquetado, de la presencia de TG en los productos en el mercado. El nuevo Gobierno debe acelerar el cumplimiento de lo legislado sobre moratoria a los TG y su etiquetado, y encaminarnos a ser realmente un país libre de TG.


8.8.16

Nos envuelve un complejo panorama mundial

8.8.2016


Espero que, a pesar de los muchos síntomas de retroceso y desintegración del sistema político mundial, terminen primando las fuerzas más razonables y progresistas, tanto en lo político como en lo económico-social, y, especialmente, en lo cultural. Siguiendo las recientes convenciones de los dos grandes partidos norteamericanos, sentí primero un mayor temor de una victoria de Donald Trump, candidato republicano, impresentable y de propuestas en parte terribles, pero luego, confianza en una victoria demócrata a partir de la unificación de sus fuerzas tras la candidata mejor preparada para el cargo.
Quién preside a la mayor potencia mundial, felizmente mal que bien comprometida con un sistema democrático, nos atañe a todos. Considero los valores y las propuestas de Hillary Clinton en general compartibles. Solo discrepo con su rechazo, bajo presión de Trump y del radical Bernie Sanders, su rival en las primarias, a través de la opinión pública, a la ratificación del TPP, el acuerdo transpacífico de cooperación económica negociado durante un lustro. Este por supuesto, tiene sombras además de luces, pero es globalmente más bien positivo tanto para Estados Unidos como para los demás países y para la densificación de los lazos internacionales, mérito del gobierno de Barack Obama. En general la densificación del comercio no solo es favorable en lo económico -aunque con múltiples y dolorosas excepciones-, sino que favorece el desarrollo cultural y la paz.
Confío también en que Europa logrará mantener y fortalecer su unidad frente a las fuerzas retrógadas y disruptivas, gracias a liderazgos y electorados sensatos de centro e izquierda. El Brexit, la para mí inesperada salida de Gran Bretaña, es un serio traspié, pero no una estocada mortal.
Mi enfoque optimista del desarrollo de la humanidad, a pesar de retrocesos terribles, se ve reforzado con la lectura de excelentes libros sobre el nacimiento de Estados Unidos como nación, en revolución contra el dominio inglés, y sobre la sanguinaria guerra de secesión en torno al problema de la esclavitud, en que varias veces el triunfo de las fuerzas progresistas parecía extremadamente dudoso, pero se produjo -eso sí, a un costo enorme de vidas. También por una revisión de otros aspectos de la historia universal, en que, a la larga, han ido ganando y aumentando fuerzas las posiciones más progresistas en todos los niveles. Posiciones que, hasta hace décadas, eran frágiles o impensables, se están imponiendo en cada vez más sociedades, con limitaciones y retrocesos que confío terminarán produciendo reacciones de avance.
Tendremos que convivir durante mucho tiempo con ataques mortíferos de ISIS -el Estado islámico- y otras organizaciones terroristas, principalmente islámicas, hasta que pierdan su capacidad de envenenamiento de mentes juveniles y ganen mayor peso los mahometanos moderados.
En general debe mantenerse o lograrse el carácter laico de los estados, de separación respecto de cualquier iglesia, de modo que sus posiciones, en parte reaccionarias, sean tema de creencias personales y no de imposición al conjunto de la sociedad, y que se facilite un peso creciente de sus planteamientos positivos.
También nos tocará seguir luchando contra una derecha política extrema fortalecida y soportar las agresiones de individuos desquiciados, sin filiación religiosa o política.



5.8.16

Nuestro país seguirá mejorando,más rápido y con menos traspiés

5.8.2016

Con la designación de su gabinete y sus primeras declaraciones -salvo algún exabrupto-, PPK está iniciando bien su período presidencial, confirmando mis expectativas de ser – de lejos- la mejor opción. Ha confirmado su compromiso con un desarrollo más inclusivo, con disminución de la inseguridad y combate efectivo a la corrupción. Suele ser optimista, a veces excesivamente, con un toque de ingenuidad y espontaneidad, lo que inyecta aire fresco en nuestra política, pero, si logra al menos avances significativos en algunos campos y, como espero, un notable cambio de ritmo y, en varios aspectos, de tendencia. Es notable el ejemplo al país de los ejercicios físicos.
Considero una señal positiva la designación de algunas personas que han tenido cargos de peso en anteriores gobiernos, señal y estímulo de una política de Estado más allá de los períodos gubernamentales. Destaco a Fernando Zavala, Presidente del Consejo de Ministros, y a Carlos Basombrío, Ministro del Interior, a quienes conozco de cerca y considero personas íntegras, muy capaces y especialmente bien preparadas para su cargo. Agrego la designación, por Alfredo Thorne, Ministro de Economía, de Richard Webb, nuestro más destacado y lúcido economista, como asesor.
Espero de todos los ministros/as mejoras en la gestión, al menos pequeñas, en todo, y profundas, en algunos temas y entidades claves a su cargo.
Les/nos deseo éxito.
Y me gustaría ver, para dar un ejemplo, una superación del enfoque limitado del propio PPK respecto de la educación, en que solo menciona construcción de colegios, cuando, lo que se necesita, es una profunda reforma. Es loable la continuidad del ministro de Educación, Jaime Saavedra, conductor de reformas positivas, uno de los méritos del gobierno de Ollanta Humala, aunque demasiado superficiales, y de un gran aumento del presupuesto educativo. Propongo encargar a nuestro más notable educador, León Trahtemberg, la dirección de un proyecto especial, autónomo, con recursos significativos, de aplicación experimental de sus propuestas en todas las regiones, conjugando esfuerzos de un segmento del aparato educativo estatal y de las iniciativas privadas más avanzadas, de modo de generar más experiencia y visibilizar sus efectos para una profundización general de la reforma más adelante.
Espero que se haga realidad, al menos en cierto grado, a pesar de señales contrarias, el compromiso de Luz Salgado, presidenta del Congreso, de no tener una actitud de obstrucción.
El contexto mundial es complicado, pero podemos aprovecharlo a nuestro favor y contribuir a mejorarlo.